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Con Cristo Redentor, María de la Merced y san Pedro Nolasco en fraternidad y servicio.

 

FELIZ DÍA DE NUESTRO FUNDADOR

 

SAN PEDRO NOLASCO

 

Prot. 21/2017

 

A los PP. Provinciales, Religiosos de la Orden y

 

Miembros de la Familia Mercedaria.

Presente.- 

 

Estimados hermanos:

 

Es el primer año que les escribo en la ocasión de celebrar el novenario y la solemnidad dedicada a san Pedro Nolasco, nuestro fundador; quien, desde el siglo XIII hasta hoy, sigue siendo un hombre lleno de fe y de Espíritu santo, al buscar la santidad a través de la solidaridad y la promoción de la dignidad de la persona humana, especialmente por amor a los cautivos.

 

En este sentido, saludo a todos ustedes con los signos de la “fraternidad y servicio” que nos ayudan a seguir animando el rumbo de nuestra amada Orden de la Merced en estos nuevos tiempos. Celebrar a Nolasco es una ocasión propicia para discernir en qué manera la Santísima Trinidad lo revistió de la caridad de Cristo en un acto de amor y diálogo inspirado por la Virgen María de laMerced. Por tal motivo, nuestro patriarca fue constituido en servidor, mensajero, fundador y adelantador de esta obra redentora, dando la vida si fuere necesario, en favor de los cautivoscristianos en peligro de perder su fe. Así pues, en este mes de mayo les invito a recordar nuestra historia y tradición, que sostenida en las obras de misericordia asimila lo maravilloso y lo cotidiano de todo lo que la Orden ha vivido y sigue experimentando en la evangelización. 

Celebrar a Nolasco, en este año dedicado a Cristo Redentor, significa traer a la luz el imaginario de la vida y obras del fundador, muchas veces plasmados en la literatura mercedaria, así como en la serie de pinturas que en lenguaje pictórico, iconográfico y narrativo exponen la vida del otro redentor. Pienso que en este siglo XXI, prontos a celebrar ocho siglos de existencia, no debemos olvidar ni dejar de profundizar las leyendas mercedarias que desde el nacimiento del niño Pedro, pasando por la lectura del panal de abejas en sus manos, así como la intervención y la aparición de la Virgen en el coro de Barcelona, nos muestran un propósito edificante de la constante presencia de Dios entre nuestro pueblo para quienes sufren las diversas formas de cautividad.

 

Sabemos, por algunas páginas de espiritualidad que el joven Nolasco unido al servicio y trabajo de sus padres, resultó ser un conocedor de la realidad social de su tiempo, viajaba, se desplazaba, compartía ideales, asumió roles diversos como el oficio de mercader; motivo por el cual, vio, miró, observó, analizó y reflexionó la condición de los hermanos que por motivos de su fe en el Resucitado perdían el sentido de sus vidas en las cárceles y mazmorras por el asedio mahometano de su tiempo. Es por ello que, siguiendo el evangelio, decidió dedicarse a otro tipo de comercio: ¡más noble, más justo y más humano!, centrado en la fe de Jesucristo. Es allí, cuando dejó todo por amor a Dios y por los cautivos, conoció las periferias y las fronteras existenciales, por ello emprendió un camino de caridad hacia los hermanos con gestos de misericordia. Inspirado por Dios y nuestra Madre fue al encuentro de tantos rostros conocidos y anónimos en torno a su realidad; de esta manera, dejó el comercio terrenal, no duradero e inmanente, por un comercio espiritual trascendente. Así Dios, lo hizo renunciar a su antigua forma de ser, y a partir de ello, se aventuró en un camino nuevo, noble y difícil, de ida y vuelta, de recolección y distribución de la limosna, de búsqueda y encuentro, de visita y servicio, que hizo posible la redención de cautivos, que hasta hoy continúa resonando en el hecho de dar la vida por amor a los hermanos.

 

Que la celebración del fundador nos ayude a entrar en un proceso de conversión personal y comunitario para seguir invitando a muchos jóvenes a seguir las huellas de Jesús en el camino mercedario. Bien sabemos que Nolasco inició su misión, convocó amigos que también se hicieron amigos de Jesús y su evangelio, muchos se unieron, hombres y mujeres, así se formó la gran Familia mercedaria, entre laicos y religiosos, monjas y religiosas, quienes unieron sus esfuerzos por la libertad evangélica de los hijos de Dios. Que esta ejemplaridad de Nolasco nos permita celebrar con gozo inmenso no sólo la liturgia del día solemne, sino el acontecer actual donde nuestros misioneros, día a día, hacen visible la acción carismático-espiritual de nuestra Orden.

Como insinúa el Prefacio eucarístico, nos reunimos en oración para cantar las maravillas del amor de Dios, en favor de este nuevo redentor, quien por un designio admirable de bondad y providencia hizo capaz la fundación de la Orden; por ello, Nolasco ha sido constituido heraldo de la benevolencia de Dios, signo y portador del consuelo y la esperanza celestial.

Unido a todos ustedes en la oración y en la acción redentora pidamos a san Pedro Nolasco, que este tiempo previo a celebrar el Año Jubilar 2018, siga siendo nuestro guía espiritual y modelo eclesial, para buscar a los cautivos, discernir los signos de los tiempos, promover las vocaciones y el voluntariado, vivir con transparencia nuestra consagración, y actuar con verdad, justicia y libertad por amor a Dios y a los hermanos necesitados.

 

Cantemos juntos ¡Salve insigne redentor, salve patriarca glorioso!...

 

¡Feliz fiesta mercedaria!

 

Roma, 6 de mayo del Año del Señor 2017, a los 798 años de la Fundación de la Orden de la Bienaventurada Virgen María de la Merced.

  

 

P. Fr. Juan Carlos Saavedra Lucho, O. de M.

Maestro general

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Con Cristo Redentor, María de la Merced y san Pedro Nolasco en fraternidad y servicio.

 

¡FELICES PASCUAS DE RESURRECCIÓN!

 

Prot. 14/2017. 

Roma, 16 de abril del 2017.

 

PP. Provinciales, Religiosos de la Orden, y

 

Familia mercedaria.

Presente.-

 

 

Desde la ciudad eterna, colmada de peregrinos, turistas, migrantes y ciudadanos de esta hermosa ciudad, que nos invita a vivir los signos de la pasión, vida, muerte y resurrección del Señor, les remito mis saludos fraternos en este tiempo de profunda meditación por todo lo que acontece en nuestra vida diaria.

 

Como ciudadanos y evangelizadores de este mundo, podemos apreciar en qué manera la sociedad de la transparencia y del cansancio, con ansias de poder, de interdependencia y de exaltación del Eros, sigue convulsionado; puesto que no cesa de estar violentado por las guerras, el terrorismo, la politiquería, la mediocracia, la injusticia y la ceguera espiritual de muchas naciones que luchan contra los ídolos postmodernos. En verdad, si nos acercamos a los medios de información masiva podemos constatar cómo se debilita el mundo, que a veces pierde el sentido de la solidaridad, la búsqueda de un cambio y se resquebraja por la injusticia contra la unidad de las naciones. Sin embargo, a pesar de tanta vida frágil e ilusoria existe con humildad una fuerza transformante en nuestras vidas; por tal motivo, nos hemos consagrado para encarnar la Palabra y la fe que mueve montañas y por ello vivimos con esperanza y anunciamos con gozo que

 

 

¡JESÚS, EL SEÑOR, HA RESUCITADO! 

 

En estos días he tratado de asimilar algunos detalles sobre el acontecer de la Semana santa en Roma, he recorrido la ciudad, he visitado algunos templos, he visto el ir y venir de la gente, he observado la religiosidad popular, he leído algunos comentarios sobre Cristo, el Papa y la Iglesia, y junto a mis hermanos de la casa general hemos concelebrado durante el Jueves sacerdotal en Vaticano. A la vez, he tratado de analizar qué es lo que se difunde por las redes sociales, entre mensajes, videos y frases cuyos spots publicitarios combinan lo comercial y religioso del sentir de un pueblo. A nivel laico hay muchas ofertas desde la gastronomía hasta la moda que se impone en diversos géneros, sin olvidar la colomba (pan dulce en forma de paloma) y los huevos de pascua; en el aspecto religioso, a pesar de las variadas competencias en contra de la fe católica, todavía existe un cronograma de actividades, una imagen, una palabra, una enseñanza, una invitación para celebrar el misterio divino rumbo hacia la Pascua. Es así como frente a un mundo preocupado y agobiado por tantos malestares terrenales, como lo hemos escuchado en las palabras del Vía Crucis en el Coliseo romano, percibimos siempre una ruta de esperanza, esperando con gozo la Vigilia pascual, el domingo de la Resurrección y la Pascuetta (primer lunes de Pascua) para resucitar cada día y dar vida en abundancia como Jesús, el galileo, el Hijo de Dios-hombre supo entregar su propia vida en la cruz, por cada uno de nosotros.

 

Como vemos la Semana Santa sigue y seguirá siendo la hermosa catequesis, que no es solamente la semana del sufrimiento, de la hora de Dios y de la teología de la cruz; sino que es el tiempo que nos conduce hacia la Luz, puesto que enseña, educa y transforma los corazones de tanta gente cercana y/o alejada de Dios. A la luz de este tiempo renovado, junto a la Virgen Madre del Redentor, la mujer de la ternura y Señora de la Pascua, los invito a profundizar el misterio para conocer mejor a Jesús de Nazaret y al Cristo resucitado en todas sus dimensiones. Que este tiempo pascual sea luz de nuestras naciones, el cual podemos combinarlo con todo lo que significa celebrar este Año dedicado a Cristo Redentor. Que el Señor de la Verdad, de la Belleza y la Gloria nos siga animando para concentrar nuestro entusiasmo por amor a los cautivos.

 

A través de estas líneas, felicito a la Comisión preparatoria del Jubileo 2018 quienes después de reunirse en el Santuario de Bonaria, Italia, nos siguen animando a la preparación del Año jubilar. Como vemos, estamos cerca del gran acontecimiento que nos toca celebrar, faltan pocos meses para iniciarlo en toda la Orden, por ello les pido buen discernimiento para preparar y llevar adelante muchas ideas y obras en común, les solicito generoso entusiasmo para convocar y celebrar las fiestas jubilares, aún más, les pido confianza y alegría comunitaria para difundir con gozo nuestro carisma y espiritualidad. Que La Merced del siglo XXI siga las mociones del Espíritu divino, pidámosle que nos ayude a iluminar el camino de tantos cautivos y necesitados; de esta manera, el gobierno general, las provincias, vicarías y delegaciones nos mantendremos unidos a la Familia mercedaria para ser signos redentores para el mundo de hoy.

 

De mi parte agradezco todos los esfuerzos que se realicen para llevar adelante el programa de actividades que estamos preparando para los próximos tiempos. Que no se apague la alegría de celebrar ocho siglos de vida institucional, apoyemos el quehacer misionero de nuestros hermanos que día a día entregan su vida por los cautivos. Que este tiempo sea de gracia para progresar en nuestra convocatoria y propuesta vocacional y que los proyectos eclesiales consoliden a La Merced siempre renovada y resucitada en tierras de misión.

 

Que Dios los bendiga unidos en fraternidad y servicio para siempre.

 

¡FELICES PASCUAS DE RESURRECCIÓN!

 

P. Juan Carlos Saavedra Lucho, O. de M.

 Maestro General

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MENSAJE DE LA COMISIÓN 2018

A LA FAMILIA MERCEDARIA

 

CONVENTO DE NUESTRA SEÑORA DE BONARIA

CAGLIARI (ITALIA)

DEL 13 AL 17 DE MARZO DE 2017,

A 10 MESES DE INICIAR EL AÑO JUBILAR MERCEDARIO

 

Nos hemos encontrado en el Tabor de María. Porque sí, Bonaria es el Tabor de nuestra Madre.

Naturalmente, el centro es Cristo, el Cristo Redentor, pero en forma de niño risueño, que redime con la ternura desde las manos de una Madre candorosa, sencilla, hecha para acoger y ofrecer. Ganar corazones y brindar.

María llegó al abordaje. Sorteando las olas, en busca de la casa de sus hijos mercedarios. Y a la verdad que ésta es una casa de Merced. Porque a Ella, a la Madre, la rodean una corte innumerable de santos, beatos y venerables. Ahí están, naturalmente, el Patriarca, san Pedro Nolasco y el venerable Pedro Nolasco Sardo, santa María de Cervelló y santa Colagia, cruentos mártires como san Serapio y el venerable Tomás Vives, santos de antes y de ahora cual Juan Gilabert Jofré y Antonino Pisano. Toda la gloria del Tabor.

En ese ambiente de Tabor nos ha sido fácil trabajar. Porque en la cumbre de los 800 años, el panorama es pasmoso. ¡Qué labor tan maravillosa y heroica la redención de cautivos! Es asombroso, porque Pedro Nolasco hizo despertar a la Iglesia en un drama que no hería: los miles y miles de cristianos esclavizados, ultrajados, inexorablemente abocados a la apostasía. Eso asombró a la Iglesia universal y colocó a la Merced como la institución más eximia, pues que llevaba al extremo la caridad, dar la vida por amigos y enemigos. Desde 1203 hasta 1779 estuvo absolutamente entregada. ¿Cuántos fueron los cautivos redimidos? ¡Qué más da, cuantos se pudo! ¡No murieron muchos, pero cientos fueron martirizados! ¡La Iglesia no vio jamás tan extrema caridad!

¿Y la evangelización de América? Primeros en llegar, afanosos en cristianizar, empeñados en generar cultura y progreso, entusiastas en arriesgar la vida. Plantaron centenares de cruces, dulcificaron las culturas con la sonrisa de María, constituyeron doctrinas y pueblos urbanizados y aventajados.

¿Y la vitalidad aportada por la mujer en la Merced? Desde María de Cervelló, las beatas en torno a los conventos, siempre dispuestas a colaborar en la redención, o en lo que se les encomendara; desde los años 1500 en los rigurosos monasterios de clausura; en el siglo diecinueve con la exuberante germinación de institutos, brotes pujantes del vigoroso Olivo de Nolasco.

Con gozo ponemos en las manos de los religiosos, religiosas y laicos de nuestra Orden las ilusiones y el trabajo que hemos realizado. A lo largo de estos años somos conscientes del uso que se ha hecho por parte de comunidades, religiosos, parroquias y colegios. ¡Cuántas celebraciones, cuantas reflexiones compartidas, cuanta vida en estos años! Por eso, al enviaros este mensaje sabemos que lo acogeréis con la misma alegría que otros años. Ahora va el saludo. Mas adelante, los textos, subsidios y reflexiones para acompañar el Año Jubilar Mercedario.

Todo esto se lo hemos presentado a nuestra Madre, y hemos sentido que se ha alegrado. Y el barquito que juega sobre ella se ha mecido. Hoy la Iglesia, más que nunca, nos sigue invitando a ir mar adentro, en busca de nuestros hermanos que se encuentran cautivos en los cinco continentes, cautivos por la ignorancia, por la pobreza extrema, encerrados en las cárceles injustamente, en los antros de la trata de personas, de los dependientes químicos, entre tantas esclavitudes que son peores que en los tiempos de nuestros inicios.

Los 800 años de regocijo por el aniversario de nuestra fundación no pretenden ser un zenit para la familia mercedaria, sino que estas celebraciones nos invitan a dar un gran impulso a nuestro carisma redentor, a depositar nuestra confianza en las manos de Dios, a cruzar nuevas fronteras, ser portadores de la globalización de la libertad de los hijos de Dios. 

 

Cagliari, 17 de marzo de 2017

 

Compatimos en adjunto la crónica de la reunión de la Comisión 2018

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Con Cristo Redentor, María de la Merced y

san Pedro Nolasco en fraternidad y servicio.

 

Prot. 05/2017

 

PP. Superiores Provinciales, Religiosos de la Orden y Familia Mercedaria.

 

Presente.-

 

¡Feliz tiempo de Cuaresma!

 

Después de celebrar el Miércoles de ceniza que nos invita a renovarnos en el encuentro con Cristo vivo en su Palabra, hemos iniciado nuestro peregrinaje en la fe, “un nuevo comienzo, un camino que nos lleva a un destino seguro” para entender de qué manera “la Palabra es un don y el otro es un don” (PP. Francisco). Desde este punto de vista estamos invitados a “escuchar los lenguajes del alma” que resuena en nuestro mundo interior y exterior (Aldo Grasso). Que la experiencia y el simbolismo de los cuarenta días y cuarenta noches nos ayude a repensar el camino de preparación hacia la libertad (cf. Mt 4,1ss.), la Alianza del Dios con nosotros en la historia y en la transformación de las nuevas Babeles hacia la vivencia de la Vida, Misión, Pasión, Muerte y Resurrección del Señor; y así, asimilar la Pascua en camino hacia un nuevo Pentecostés.

 

Dicen algunos pensadores que la Cuaresma es un tiempo-espacio sagrado para hacer una relectura de nuestras vidas, en este mundo provisorio y de cambios, de fortalezas y fragilidades, de la llamada modernidad líquida, de pluralismos imaginarios, de sociedades democráticas que coexisten con prótesis artesanales y científicas. La mayoría de ellos plantean que a pesar que nos encontramos en una encrucijada poliédrica con dificultades espaciales, rurales y urbanas, vivimos en un tiempo de inclusión, de sinodalidad, de búsqueda y encuentro, donde la alteridad hace viable la fraternidad y el servicio por los demás (cf. A. Torres Queiruga, A. Cencini, Z. Bauman, Pierangelo Sequeri, Carlos María Galli, Pedro Trigo, J. C. Sccanone). En este sentido, la Cuaresma debe animarnos a “saber entrar para saber salir” al encuentro con Dios, con nosotros mismos y con los hermanos (Carlos Vallés), y de esa manera saber optar por el desierto hasta encontrar la clave de discernimiento por la Libertad y la Verdad que nos hace libres (cf. Jn 8,32); por tal motivo los invito a vivir con intensidad este tiempo eclesial y litúrgico que nos permite celebrar, reflexionar y reconciliarnos con el Creador en bien de la casa común (cf. Laudato Sí, 1).

 

A lo largo de estos primeros meses de Gobierno general junto a mis hermanos del Consejo he tratado de conocer y entender nuestro servicio, a veces no es fácil asimilar la fuerza, riqueza y la complejidad de la Orden; su historia, identidad, carisma y gesto profético nos debe seguir fascinando e ilusionando por amor redentor en beneficio de los hijos de Dios (cf. COM 4,16). Que los paradigmas, lenguajes, palabras, gestos, símbolos, músicas, edades, grupos eclesiales, zonas de evangelización, modas y otros elementos que forman parte de nuestra cultura y subcultura religioso-sacerdotal sean para nosotros una serie de motivos para el análisis y reflexión institucional en vista a los 800 años de fundación.

 

Sabemos que nosotros como todos los seres humanos hablamos con nuestras voces y nuestros silencios, los cuales enriquecen nuestra unidad en la diversidad como hermanos congregados en la oración, el estudio, la vida comunitaria, la misión evangelizadora y el cuarto voto de redención. Por tal motivo, les agradezco su constante participación como hermanos en la fe, por la cercanía y cotidianidad de la vida, por los saludos fraternos, la hospitalidad, las comunicaciones, la corrección en tiempos oportunos y la lluvia de ideas que hacen posible la construcción de un nuevo humanismo mercedario.

 

Agradezco a los directores de las revistas mercedarias que me han invitado a escribir un pensamiento, una frase o una palabra de animación a los lectores de la Familia Mercedaria, gracias a los grupos de interacción religiosa que hicieron viable el hecho de dirigirles alguna charla y Ejercicios espirituales; de igual manera, a quienes han procurado la participación de los Consejeros generales en diversas actividades, junto a ellos trataremos de estar disponibles cada vez que soliciten nuestra presencia; por el cual, estamos para servir y no duden en buscarnos.

 

Hace pocos días tuve la reunión con el Consejo general y compartíamos que han pasado a la presencia del Señor once religiosos desde que fuimos elegidos en el Capítulo general, desde mayo del 2016 hasta la fecha, por esta razón les invito a rezar y celebrar una eucaristía por nuestros hermanos difuntos: fr. Adalelmo Benjamín Catalani, Prov. de Argentina (21.05.16); fr. Máximo Elpidio Orellano, Prov. de Argentina (26.07.16); fr. Raúl Telmo Carrera Salas, Prov. de Quito (2.09.16); fr. José Benito Osorio Mouriño, Prov. de Castilla (20.10.16); fr. Tomás Tomás, Prov. de Aragón (9.12.16); fr. Salvador Sandi Ruiz, Prov. de México ( 25.12.16); fr. Luis Fondevila Penas, Prov. de Castilla (14.01.17); fr. Modesto Vaca Vaca, Prov. de Castilla (17.01.17); fr. Guillermo Padilla Castillo, Prov. de México (27.01.17); fr. Carlos Froilán Pérez González, Prov. de Chile (29.01.17) y fr. Martín Garamendi Alegría, Prov. de Castilla (25.03.17). Por el reposo eterno de cada uno de ellos nos unimos en oración con el salmo 129.

 

Así también les invito a rezar el rosario, orar por los cautivos y celebrar los sábados marianos por todos los religiosos, religiosas, familiares y amistades que sufren alguna enfermedad;así también celebremos los jueves eucarísticos por las vocaciones para que el Señor siga llamando jóvenes para su mies (cf. Lc 10,2). A quienes celebran sus Bodas sacerdotales y Aniversarios de profesión religiosa van mis mejores parabienes por su consagración en la Orden. Espero quenuestra propuesta vocacional sea intensa, que no desmaye en el camino, no nos cansemos de promover las vocaciones mercedarias, mucho ánimo en todo lo que signifique “ser testimonios en los escenarios de la Nueva evangelización” (cf. XIII Sínodo de los Obispos).

 

Que la Cuaresma sea un tiempo lleno del espíritu divino, de verdadero equilibrio de la pasión e inteligencia, del amor y la sabiduría, de la superación de la debilidad, que se hace visible a través del ayuno, de abstinencias y sacrificios que llenan nuestra mente y corazón en gestos de misericordia y paz redentora.

 

Animado por la fuerza de la Palabra del Salvador, nuestro Redentor, me despido de todos ustedes en estos días de color morado que simboliza nuestra preparación espiritual y penitencia como donación para recibir la gracia y el espíritu de Dios.

 

Roma, 03 de marzo del Año del Señor 2017, a los 799 años de la Fundación de la Orden de la Bienaventurada Virgen María de la Merced.

 

Atentamente, un servidor.

 

 P. Fr. Juan Carlos Saavedra Lucho, O. de M.

Maestro general

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Martes, 17 Enero 2017

2017: Año de Cristo Redentor

AÑO DE CRISTO REDENTOR

2017 

MENSAJE A LA FAMILIA MERCEDARIA

 

A toda la Familia Mercedaria:

 

Con gran alegría y entusiasmo nos hemos reunido como Comisión preparatoria del Octavo Centenario de la Orden de la Merced, desde la Vicaría de Centroamérica que desde 1535 ha estado presente en estas hermosas tierras.

 

Nos ha convocado san Pedro Nolasco, recordándonos que no hay amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Nuestro Fundador nos recuerda las palabras de Cristo quien nos señaló que no sólo hemos de amar a los amigos, sino a los innominados y hasta a los enemigos. El mercedario no tiene límite de personas, ni de lugar, ni de intensidad. Amar a todo ser humano, con todo y hasta la muerte.

 

Ahí están los cientos y cientos de redentores, rompedores de cadenas, de sesenta, ochenta, cien mil cautivos, visitadores y esperanzadores de millones de esclavizados. Lo dieron todo, sin regateo, sufrieron pánicos, maltratos, humillaciones, muertes. Pero lo maravilloso es que detrás de aquellos estaba toda la Orden, compacta, en la misma acción, empeñando todo su patrimonio, sus templos, los conventos más cualificados, los propios hábitos de los frailes. San Serapio, san Pedro Armengol, santa María de Cervellón, san Ramón Nonato, san Pedro Pascual y otros más.

 

Ahí está la gran pléyade de misioneros en América, siempre en los lugares de más riesgo, en las doctrinas más pobres, con enormes dificultades: Juan Infante, Jorge de Sevilla, Bartolomé de Olmedo, Francisco de Bobadilla, Antonio Correa, etcétera, quienes a lo largo de muchos años y siglos contribuyeron a la formación histórica, cultural, moral y cristiana de las naciones que hoy constituyen la gran Familia Mercedaria en América. Nos unimos espiritualmente a ellos, nuestros padres en la fe, y en la misión. Hoy los mercedarios continuamos en esta tarea. Son otros los inconvenientes, son otros los desafíos, otros los riesgos ¡Aquí estamos Señor!

 

Y volvemos a repetir como lo hicimos en nuestra profesión evangélica: …me incorporo libre y voluntariamente a esta familia religiosa para vivir la fraternidad comunitaria y, a ejemplo de nuestro Padre y fundador san Pedro Nolasco, alcanzar con la gracia del Señor y la ayuda de nuestra Madre de la Merced la perfección del amor generoso y el fiel cumplimiento de la misión redentora de la Orden…(COM 112).

 

Recordamos las palabras del Papa Francisco, en el discurso en ocasión del último Capítulo General 2016: La verdadera vida de la Orden debe buscarse en el constante esfuerzo por adecuarse y renovarse, a fin de poder dar una respuesta generosa a las necesidades reales del mundo y de la Iglesia, siendo fieles al patrimonio perenne del que son depositarios.

 

Al escucharnos en estos días y comprobar que en todas nuestras provincias nos preparamos con mucho entusiasmo para estas fiestas, nos llena de esperanza el futuro y en especial la celebración de nuestro Jubileo, que será una gran oportunidad para crecer en nuestra entrega redentora en cada una de las realidades donde estamos como familia mercedaria a lo largo de innumerables países donde la Merced se hace presente con su mensaje liberador.

 

Junto con ello, hemos elaborado sugerencias de tipo: religioso, cultural y social para las celebraciones jubilares del año 2018, en los tres lugares que serán centros neurálgicos de nuestras celebraciones: Italia, España y Perú, los cuales presentamos al Maestro General y al Consejo de Provinciales que se reunirán próximamente en el mes de octubre en la ciudad de Barcelona, para su correspondiente discernimiento.

 

Nos unimos a tantos laicos y laicas que abrazan nuestro carisma con profunda devoción mercedaria y que hacen presente nuestra espiritualidad en las realidades más diversas esparcidas por el mundo.

 

Ya casi en la cumbre san Pedro Nolasco y nuestra Madre de la Merced nos llevan el próximo año a Cristo, el Redentor, que nosotros contemplamos victorioso, superando a la muerte, cumpliendo la redención, ganando la libertad para el mundo. Retándonos a continuar con el anuncio liberador.

 

Dentro de este itinerario jubilar, los queremos invitar a centrar la mirada en Cristo Redentor, como lo hizo san Pedro Nolasco ya casi ochocientos años. En Él encontró el modelo de lo que sería todo mercedario: Los mercedarios tenemos como maestro y modelo a Cristo Redentor que con su muerte nos ha liberado de toda esclavitud y estamos dispuestos a seguirlo sacrificando hasta la propia vida en el ejercicio del ministerio redentor (COM 6).

 

Encomendamos  a  María  nuestra  Madre  de  la  Merced,  este  nuevo  año  de preparación para nuestro Jubileo. Ella como buena Madre nos muestra a su Hijo, Cristo Redentor, Maestro y modelo de toda nuestra familia mercedaria.

 

En el convento y seminario “San Pedro Nolasco”, Guatemala a 22 de julio del 2016. Año de Nuestra Madre de la Merced.

 

Comisión Preparatoria 

del Jubileo Mercedario 2018

 

En la sección Archivos Mercedarios encontrarán materiales, reflexiones, subsidios para imprimir.

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Sábado, 24 Diciembre 2016

FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO 2017

Con Cristo Redentor, María de la Merced y

san Pedro Nolasco en fraternidad y servicio.

 

Prot. 66/2016

 

FELICES FIESTAS

 

PP. Provinciales, Vicarios y Delegados;

Monjas y Religiosas de los diversos Institutos femeninos mercedarios; y

Familia Mercedaria.

Presente.-

 

Hermanos en la fe redentora: ¡Bienaventurados quienes seguimos anunciando el tiempo de la Encarnación!

 

Dicen las letras iniciales del villancico “Bienvenida Navidad” que: La gente se quiere mucho el día de Navidad, que lindo que todo el año la gente se quiera igual. Con estas palabras iniciales de motivación hacia la unidad y fraternidad, después de haber peregrinado y presidido la eucaristía en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe el día 15 del presente, al haber terminado la visita canónica a las comunidades locales de la  zona centro de la Provincia Mercedaria de México, entre los días 4 al 21 de este mes, les expreso mis saludos y sinceras felicitaciones en este tiempo litúrgico, por el cual estamos llamados a reflexionar sobre el nacimiento del único Hijo de Dios en el portal de Belén.

 

Qué belleza, qué Verdad la que nos hace libres (cf. Jn 8,32), al reconocer que un niño ha nacido y es el Redentor, príncipe de la Paz, el Emmanuel anunciado, el Dios con nosotros (Is 7,14; Lc 1,31; Mt 1,23). Dice el evangelista san Mateo que donde están dos o tres en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos (Mt 18,20), por tal motivo me uno en oración eucarística por la salud e intenciones de todos ustedes. En esta ocasión celebro la misa de Nochebuena en mi ciudad natal, Huacho, compartiendo con los hermanos de comunidad y el pueblo de Dios que alaba al Señor.

 

Estando en Roma, Ciudad de México y ahora en Lima, al recorrer varios lugares, como las comunidades mercedarias he visto el espíritu navideño, han preparado pesebres, han adornado los templos y casas; han colocado guirnaldas, los árboles de Navidad relucen esplendorosos con luces y adornos; de la misma manera he percibido la preparación interior en la vida de los frailes y Familia mercedaria; por ello los animo a seguir creciendo en espiritualidad redentora, como escribía el P. Fr. Samuel Montoya Melesio en su libro “Catecismo mercedario para frailes y laicos”: La espiritualidad mercedaria es el modo de vivir evangélico del religioso que trata de alcanzar su unión con Dios y los hermanos, por ello la espiritualidad es vivencial. Visto de ese modo, estamos invitados a dinamizar la fe y repotenciar la fraternidad que se expresa en la amistad, la sinceridad y el compartir de lo cotidiano.

 

Les invito hoy a realizar un alto en la jornada para orar juntos y agradecer a Dios por el don de la vida y por nuestra consagración, comunión y misión mercedaria. Seamos dóciles al espíritu del Señor para contemplar el Belén, la casa del pan, lugar de la infinita misericordia de Dios (cf. Mt 2,1-12); que la adoración de los pastores y magos así como la celebración de la Epifanía nos permita cantar alegres: Gloria  Dios en las alturas y paz en la tierra de buena voluntad (Lc 2,14); que la huida a Egipto nos permita mirar a los pobres, sin techo, migrantes y refugiados que sufren penurias y cautividades (cf. Mt 2,13-15); que el camino de retorno hacia Nazaret-Jerusalén nos permita encontrar nuestra centralidad en la vida católica cristiana (cf. Mt 2,21-23).

 

Que el icono de la familia de Nazaret (cf. Amoris laetitia, 30) nos invite a seguir contemplando la santidad y pureza de las personas de José y María para postrarnos y adorar a Jesús niño que se encuentra envuelto en pañales entre los brazos de la Madre (cf. Mt 2,11). Como escribía el P. Fr. Uriel Melesio mirando a los niños huérfanos de las periferias mejicanas, reunidos en la Casa Hogar “Villa Nolasco” digamos juntos:

 

“Jesús el que nace, debe nacer en tu corazón; Jesús el que viene, debe venir en tu corazón;

Jesús el que te ama, viene y quiere nacer en tu corazón.

Haz pues de tu corazón el Pesebre donde Jesús nazca para compartir el sentir de tu corazón”

(Poema: En tu corazón).

 

Al término de este saludo, me uno a las letras del “Popurrito Navideño” del corito Chichigua que nos ha hecho extensivo el P. Fr. Santiago Rodríguez Illescas desde Santo Domingo, les remito la Alegría, Alegría, Alegría… del sentir de los niños que cantan al Niño Dios. Bendiciones en el Señor. Les deseo una Feliz Navidad y un Próspero Año Nuevo 2017, que llevará el signo de Cristo Redentor.

 

En fraternidad y servicio.

Lima, 24 de diciembre del Año del Señor 2016, a los 798 años de la Fundación de la Orden de la

Bienaventurada Virgen María de la Merced.

 

Fr. Juan Carlos Saavedra Lucho, O.deM. 

Maestro General

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