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Domingo, 16 Abril 2017 00:00

¡FELICES PASCUAS DE RESURRECCIÓN!

 

Con Cristo Redentor, María de la Merced y san Pedro Nolasco en fraternidad y servicio.

 

¡FELICES PASCUAS DE RESURRECCIÓN!

 

Prot. 14/2017. 

Roma, 16 de abril del 2017.

 

PP. Provinciales, Religiosos de la Orden, y

 

Familia mercedaria.

Presente.-

 

 

Desde la ciudad eterna, colmada de peregrinos, turistas, migrantes y ciudadanos de esta hermosa ciudad, que nos invita a vivir los signos de la pasión, vida, muerte y resurrección del Señor, les remito mis saludos fraternos en este tiempo de profunda meditación por todo lo que acontece en nuestra vida diaria.

 

Como ciudadanos y evangelizadores de este mundo, podemos apreciar en qué manera la sociedad de la transparencia y del cansancio, con ansias de poder, de interdependencia y de exaltación del Eros, sigue convulsionado; puesto que no cesa de estar violentado por las guerras, el terrorismo, la politiquería, la mediocracia, la injusticia y la ceguera espiritual de muchas naciones que luchan contra los ídolos postmodernos. En verdad, si nos acercamos a los medios de información masiva podemos constatar cómo se debilita el mundo, que a veces pierde el sentido de la solidaridad, la búsqueda de un cambio y se resquebraja por la injusticia contra la unidad de las naciones. Sin embargo, a pesar de tanta vida frágil e ilusoria existe con humildad una fuerza transformante en nuestras vidas; por tal motivo, nos hemos consagrado para encarnar la Palabra y la fe que mueve montañas y por ello vivimos con esperanza y anunciamos con gozo que

 

 

¡JESÚS, EL SEÑOR, HA RESUCITADO! 

 

En estos días he tratado de asimilar algunos detalles sobre el acontecer de la Semana santa en Roma, he recorrido la ciudad, he visitado algunos templos, he visto el ir y venir de la gente, he observado la religiosidad popular, he leído algunos comentarios sobre Cristo, el Papa y la Iglesia, y junto a mis hermanos de la casa general hemos concelebrado durante el Jueves sacerdotal en Vaticano. A la vez, he tratado de analizar qué es lo que se difunde por las redes sociales, entre mensajes, videos y frases cuyos spots publicitarios combinan lo comercial y religioso del sentir de un pueblo. A nivel laico hay muchas ofertas desde la gastronomía hasta la moda que se impone en diversos géneros, sin olvidar la colomba (pan dulce en forma de paloma) y los huevos de pascua; en el aspecto religioso, a pesar de las variadas competencias en contra de la fe católica, todavía existe un cronograma de actividades, una imagen, una palabra, una enseñanza, una invitación para celebrar el misterio divino rumbo hacia la Pascua. Es así como frente a un mundo preocupado y agobiado por tantos malestares terrenales, como lo hemos escuchado en las palabras del Vía Crucis en el Coliseo romano, percibimos siempre una ruta de esperanza, esperando con gozo la Vigilia pascual, el domingo de la Resurrección y la Pascuetta (primer lunes de Pascua) para resucitar cada día y dar vida en abundancia como Jesús, el galileo, el Hijo de Dios-hombre supo entregar su propia vida en la cruz, por cada uno de nosotros.

 

Como vemos la Semana Santa sigue y seguirá siendo la hermosa catequesis, que no es solamente la semana del sufrimiento, de la hora de Dios y de la teología de la cruz; sino que es el tiempo que nos conduce hacia la Luz, puesto que enseña, educa y transforma los corazones de tanta gente cercana y/o alejada de Dios. A la luz de este tiempo renovado, junto a la Virgen Madre del Redentor, la mujer de la ternura y Señora de la Pascua, los invito a profundizar el misterio para conocer mejor a Jesús de Nazaret y al Cristo resucitado en todas sus dimensiones. Que este tiempo pascual sea luz de nuestras naciones, el cual podemos combinarlo con todo lo que significa celebrar este Año dedicado a Cristo Redentor. Que el Señor de la Verdad, de la Belleza y la Gloria nos siga animando para concentrar nuestro entusiasmo por amor a los cautivos.

 

A través de estas líneas, felicito a la Comisión preparatoria del Jubileo 2018 quienes después de reunirse en el Santuario de Bonaria, Italia, nos siguen animando a la preparación del Año jubilar. Como vemos, estamos cerca del gran acontecimiento que nos toca celebrar, faltan pocos meses para iniciarlo en toda la Orden, por ello les pido buen discernimiento para preparar y llevar adelante muchas ideas y obras en común, les solicito generoso entusiasmo para convocar y celebrar las fiestas jubilares, aún más, les pido confianza y alegría comunitaria para difundir con gozo nuestro carisma y espiritualidad. Que La Merced del siglo XXI siga las mociones del Espíritu divino, pidámosle que nos ayude a iluminar el camino de tantos cautivos y necesitados; de esta manera, el gobierno general, las provincias, vicarías y delegaciones nos mantendremos unidos a la Familia mercedaria para ser signos redentores para el mundo de hoy.

 

De mi parte agradezco todos los esfuerzos que se realicen para llevar adelante el programa de actividades que estamos preparando para los próximos tiempos. Que no se apague la alegría de celebrar ocho siglos de vida institucional, apoyemos el quehacer misionero de nuestros hermanos que día a día entregan su vida por los cautivos. Que este tiempo sea de gracia para progresar en nuestra convocatoria y propuesta vocacional y que los proyectos eclesiales consoliden a La Merced siempre renovada y resucitada en tierras de misión.

 

Que Dios los bendiga unidos en fraternidad y servicio para siempre.

 

¡FELICES PASCUAS DE RESURRECCIÓN!

 

P. Juan Carlos Saavedra Lucho, O. de M.

 Maestro General