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Jueves, 04 Mayo 2017 12:58

FELIZ DÍA DE NUESTRO FUNDADOR SAN PEDRO NOLASCO

 

Con Cristo Redentor, María de la Merced y san Pedro Nolasco en fraternidad y servicio.

 

FELIZ DÍA DE NUESTRO FUNDADOR

 

SAN PEDRO NOLASCO

 

Prot. 21/2017

 

A los PP. Provinciales, Religiosos de la Orden y

 

Miembros de la Familia Mercedaria.

Presente.- 

 

Estimados hermanos:

 

Es el primer año que les escribo en la ocasión de celebrar el novenario y la solemnidad dedicada a san Pedro Nolasco, nuestro fundador; quien, desde el siglo XIII hasta hoy, sigue siendo un hombre lleno de fe y de Espíritu santo, al buscar la santidad a través de la solidaridad y la promoción de la dignidad de la persona humana, especialmente por amor a los cautivos.

 

En este sentido, saludo a todos ustedes con los signos de la “fraternidad y servicio” que nos ayudan a seguir animando el rumbo de nuestra amada Orden de la Merced en estos nuevos tiempos. Celebrar a Nolasco es una ocasión propicia para discernir en qué manera la Santísima Trinidad lo revistió de la caridad de Cristo en un acto de amor y diálogo inspirado por la Virgen María de laMerced. Por tal motivo, nuestro patriarca fue constituido en servidor, mensajero, fundador y adelantador de esta obra redentora, dando la vida si fuere necesario, en favor de los cautivoscristianos en peligro de perder su fe. Así pues, en este mes de mayo les invito a recordar nuestra historia y tradición, que sostenida en las obras de misericordia asimila lo maravilloso y lo cotidiano de todo lo que la Orden ha vivido y sigue experimentando en la evangelización. 

Celebrar a Nolasco, en este año dedicado a Cristo Redentor, significa traer a la luz el imaginario de la vida y obras del fundador, muchas veces plasmados en la literatura mercedaria, así como en la serie de pinturas que en lenguaje pictórico, iconográfico y narrativo exponen la vida del otro redentor. Pienso que en este siglo XXI, prontos a celebrar ocho siglos de existencia, no debemos olvidar ni dejar de profundizar las leyendas mercedarias que desde el nacimiento del niño Pedro, pasando por la lectura del panal de abejas en sus manos, así como la intervención y la aparición de la Virgen en el coro de Barcelona, nos muestran un propósito edificante de la constante presencia de Dios entre nuestro pueblo para quienes sufren las diversas formas de cautividad.

 

Sabemos, por algunas páginas de espiritualidad que el joven Nolasco unido al servicio y trabajo de sus padres, resultó ser un conocedor de la realidad social de su tiempo, viajaba, se desplazaba, compartía ideales, asumió roles diversos como el oficio de mercader; motivo por el cual, vio, miró, observó, analizó y reflexionó la condición de los hermanos que por motivos de su fe en el Resucitado perdían el sentido de sus vidas en las cárceles y mazmorras por el asedio mahometano de su tiempo. Es por ello que, siguiendo el evangelio, decidió dedicarse a otro tipo de comercio: ¡más noble, más justo y más humano!, centrado en la fe de Jesucristo. Es allí, cuando dejó todo por amor a Dios y por los cautivos, conoció las periferias y las fronteras existenciales, por ello emprendió un camino de caridad hacia los hermanos con gestos de misericordia. Inspirado por Dios y nuestra Madre fue al encuentro de tantos rostros conocidos y anónimos en torno a su realidad; de esta manera, dejó el comercio terrenal, no duradero e inmanente, por un comercio espiritual trascendente. Así Dios, lo hizo renunciar a su antigua forma de ser, y a partir de ello, se aventuró en un camino nuevo, noble y difícil, de ida y vuelta, de recolección y distribución de la limosna, de búsqueda y encuentro, de visita y servicio, que hizo posible la redención de cautivos, que hasta hoy continúa resonando en el hecho de dar la vida por amor a los hermanos.

 

Que la celebración del fundador nos ayude a entrar en un proceso de conversión personal y comunitario para seguir invitando a muchos jóvenes a seguir las huellas de Jesús en el camino mercedario. Bien sabemos que Nolasco inició su misión, convocó amigos que también se hicieron amigos de Jesús y su evangelio, muchos se unieron, hombres y mujeres, así se formó la gran Familia mercedaria, entre laicos y religiosos, monjas y religiosas, quienes unieron sus esfuerzos por la libertad evangélica de los hijos de Dios. Que esta ejemplaridad de Nolasco nos permita celebrar con gozo inmenso no sólo la liturgia del día solemne, sino el acontecer actual donde nuestros misioneros, día a día, hacen visible la acción carismático-espiritual de nuestra Orden.

Como insinúa el Prefacio eucarístico, nos reunimos en oración para cantar las maravillas del amor de Dios, en favor de este nuevo redentor, quien por un designio admirable de bondad y providencia hizo capaz la fundación de la Orden; por ello, Nolasco ha sido constituido heraldo de la benevolencia de Dios, signo y portador del consuelo y la esperanza celestial.

Unido a todos ustedes en la oración y en la acción redentora pidamos a san Pedro Nolasco, que este tiempo previo a celebrar el Año Jubilar 2018, siga siendo nuestro guía espiritual y modelo eclesial, para buscar a los cautivos, discernir los signos de los tiempos, promover las vocaciones y el voluntariado, vivir con transparencia nuestra consagración, y actuar con verdad, justicia y libertad por amor a Dios y a los hermanos necesitados.

 

Cantemos juntos ¡Salve insigne redentor, salve patriarca glorioso!...

 

¡Feliz fiesta mercedaria!

 

Roma, 6 de mayo del Año del Señor 2017, a los 798 años de la Fundación de la Orden de la Bienaventurada Virgen María de la Merced.

  

 

P. Fr. Juan Carlos Saavedra Lucho, O. de M.

Maestro general