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Viernes, 15 Septiembre 2017 13:55

MES DE SETIEMBRE: MES DE MERCEDES

 

Con Cristo Redentor, María de la Merced y san Pedro Nolasco en fraternidad y servicio.

 

Prot. 45/2017

 

MES DE SETIEMBRE: MES DE MERCEDES

 

PP. Superiores Provinciales,

 

Religiosos de la Orden y Familia Mercedaria.

Presente.-

  

Hermanos: en estos días festivos, al celebrar la Novena y Solemnidad de nuestra santísima Madre de la Merced, entre los días 15 al 24 del presente mes, tenemos que estar alegres por todo lo que significa encarnar nuestro ser mercedario de mente y corazón.

 

Leyendo el libro del P. Fr. Pedro Armengol Valenzuela, titulado “El mercedario instruido en los deberes de su estado”, que data del año 1899, el ex Maestro general nos preguntaba lo siguiente: ¿Cuál es el deber de los mercedarios para con su excelsa Madre? Desde ya, cada uno de nosotros tenemos una variedad de respuestas; puesto que, al vivir cada día la profesión de los consejos evangélicos y el cuarto voto de redención, reconocemos a nuestra Madre, la Virgen de la Merced, como aquella persona, joven, mujer, virgen, Madre de Dios y Madre de la Iglesia, quien con su infinita merced nos conduce al camino de su Hijo Jesús.

 

Que este mes de Mercedes, unido al Año de Cristo Redentor, como tiempo de preparación hacia los 800 Años de la fundación de nuestra Orden, tengamos la capacidad de hacer una relectura del evangelio de la libertad para reconocer la persona de la Virgen María en su rol materno-espiritual entre la vida de los fieles.

 

Sabemos que para todo mercedario, la devoción a María es una obligación inherente a su misma profesión religiosa; por tal motivo, debemos amar a María por todo lo que ha significado su participación en la obra de la redención. De esta manera, los invito a vivir este tiempo con profunda fe, encarnando la esperanza de aquella Mujer y Madre redentora que supo aceptar los designios de Dios en su propia vida.

 

Les auguro una buena fiesta mercedaria, de acuerdo a las diversas manifestaciones de fe, esperanza y caridad que intensifican la piedad y la religiosidad popular de nuestros pueblos. Que los gozos recitados a la Madre de mercedes, los cantos y las flores a María sean expresión del colorido amor de los hijos para con su Madre del cielo, que las ofrendas de uvas y pan se conviertan en verdaderas eucaristías, signo y reflejo del amor de Jesús para los más necesitados, que las procesiones de la Virgen sean una teología del camino hecho bendición, que las antorchas en las manos de los niños, jóvenes, adultos y ancianos iluminen la vida de las familias que continuamente claman redención. Oh Madre de la Merced, asístenos siempre; ¡Tú eres la gloria de Jerusalén, tú la alegría de Israel, tú el orgullo de nuestra raza!

 

A través de estas líneas, les invito a ver el mundo con ojos mercedarios, de caridad y redención, que reflejen el amor de Jesús resucitado. Hermanos, sean signos de Anunciación, Encarnación y Visitación, sean profetas para nuestro tiempo; por ello, cuando los fieles los visiten en las basílicas, santuarios, templos, capillas y ermitas dedicadas a nuestra Madre, les recomiendo que se unan en oración, recen por los más necesitados, especialmente por los cautivos que son los destinatarios de nuestro carisma, digan siempre: “Virgen Madre de Mercedes, Reina de cielos y tierra; en la vida y en la muerte, ampáranos Madre nuestra”.

 

Que todos nuestros templos, comunidades y casas mercedarias sean continuos lugares de peregrinación, interactúen con los fieles, sean solícitos a la vida sacramental, reconcilien a los pecadores, celebren con gozo las eucaristías, de manera especial unidos a los niños que por la primera vez reciben a Jesús celebrando la Primera comunión durante este mes; catequicen y visiten con palabras del evangelio, difundan la Misa Sabatina, el Cuarto Sábado, el amor al Escapulario de nuestra Madre, motiven los rezos de la Novena, las Vísperas, la Verbena y la gran Solemnidad, que los templos sean verdaderos lugares de promoción vocacional a la vida religiosa y sacerdotal, que nuestros espacios eucarísticos y de oración respiren aires de santidad, promocionen el fervor a la santísima Madre de la misericordia y nunca se olviden que, Ella es Madre nuestra, por eso la veneramos, la queremos, la amamos, nos consagramos y difundimos su culto y devoción.

 

Personalmente, celebro el inicio de la Novena en la Basílica de la Merced de Lima, las Vísperas en la comunidad de Huacho unido a la Consagración de los alumnos del quinto de secundaria y el día 24 estaré en las instalaciones de la comunidad educativa de Ate, celebrando los 100 Años de nuestro querido colegio. Después de mi vuelta a la ciudad de Roma, durante el mes de octubre estaré realizando la Visita canónica a las comunidades de la Provincia de Aragón situadas en España. Muchos éxitos para todos ustedes.

 

Con la misión que nuestra Orden con la Iglesia siga admirando y ensalzando a María unida al lazo indisoluble su Hijo, junto a la oración de todo el pueblo de Dios y los misioneros, me despido de ustedes enviándoles mi bendición y abrazo fraterno.

 

Lima, 15 de setiembre del año del Señor 2017, a los 799 años de la Fundación de la Orden de la Bienaventurada Virgen María de la Merced.

 

 

P. Fr. Juan Carlos Saavedra Lucho, O. de M.

 Maestro general