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Jueves, 02 Agosto 2018 00:00

FELIZ DÍA DE LA FUNDACIÓN DE LA ORDEN 800 AÑOS DE REDENCIÓN

 

 

Con Cristo Redentor, María de la Merced y san Pedro Nolasco en fraternidad y servicio.

Prot. 55/2018.

 

 

FELIZ DÍA DE LA FUNDACIÓN DE LA ORDEN 800 AÑOS DE REDENCIÓN

 

A todos los Obispos,

PP. Provinciales, Vicarios y Delegados,

Superiores de las comunidades locales y Religiosos

de la Orden de la Bienaventurada Virgen María de la Merced, Monjas y Religiosas de las diversas Instituciones femeninas, miembros de las Fraternidades Laicales,

y pueblo de Dios en camino

 

Desde la casa general, les envío mis saludos jubilares en este tiempo solemne al celebrar la Descensión de nuestra Madre de la Merced, ocurrido entre la noche del 1º al 2º de agosto de 1218, revalorando así nuestras - tradiciones mercedarias - que nos invitan a pensar en la presencia de Dios Uno y Trino y de la Virgen María en el acontecer de nuestra Orden. Qué hermoso hacer reminiscencia del momento dialógico-relacional, narrativo-carismático, catequético y pedagógico, por el cual, se establece la comunicación inspiradora entre la Madre de Dios y Pedro Nolasco, quien encarnando el evangelio de la libertad fundó la Orden de la Merced, el 10 de agosto de 1218, en Barcelona, España.

 

Unidos en fraternidad, a través de las vigilias que fueron preparadas en las diversas comunidades de interacción eclesial, les agradezco de corazón todos los esfuerzos realizados hasta hoy para celebrar con gozo y alegría el Jubileo de La Merced 2018. Gracias por los saludos enviados y por las oraciones que elevan por nosotros cada día; no cabe duda, que todo ello edifica y fortalece nuestro espíritu redentor para seguir sirviendo y contemplando la compasión de Dios en la vida de los cautivos y redimidos de nuestro tiempo.

 

En esta ocasión, traigo a la memoria algunas frases del poema titulado: A Nuestra Señora de las Mercedes, escritas por don Andrés Bello, poeta, humanista y literato venezolano quien hacía alusión a este evento eclesial:

 

Saludad, pobres cautivos,

a la Virgen redentora:

alce cánticos festivos a la devota cristiandad.

 

¡Oh, qué hermoso brilla el día

con que al mundo su bandera,

que a los cielos da alegría,

trémolo de caridad!

 

¡Virgen, Madre! Tú a la vida,

tú a la fe que desfallece,


 

 

de peligros combatida,

te dignaste socorrer.

 

… Abrasado en santo celo se desvela el gran Nolasco

y postrado ruega al cielo por la opresa humanidad…

 

En la Orden que fundaste alimenta la encendida caridad

con que abrasaste de Nolasco el corazón,

y en el lance pavoroso de la hora postrimera,

danos ver tu rostro hermoso, prenda fiel de salvación.

 

De esta manera, estimada familia mercedaria expreso mi acción de gracias a Dios por la vida eclesial de cada uno de ustedes al celebrar los 800 Años de la fundación y la misión compartida de la obra carismático-redentora de Nolasco, centrada en el Cuarto Voto de la redención de los cautivos cristianos en peligro de perder su fe (cf. COM 4,9,16).

 

Como podemos apreciar, han pasado ocho siglos de historia, tradición, carisma, espiritualidad y evangelización desde que fue fundada nuestra Orden, por ello, celebrar el evento fundacional es un momento de gracia, oración y fiesta fraterna; por el cual los mercedarios vivimos la sinodalidad y colegialidad eclesial expresada en la unidad y la  comunión con Dios y los hermanos.

 

En esta oportunidad, les animo a revalorar las vías de la Creación, de la Encarnación y de la Redención, que consolidan nuestro ser y quehacer como Iglesia misionera en camino. Ellas, nos ayudan a contemplar a Dios Amor, al Hijo Amado y al Espíritu amante, por el cual se complementan los tres amores del mercedario, que son: Cristo Redentor, María de la Merced y Pedro Nolasco, los cuales en palabras del Papa Francisco representan y resaltan “a tres protagonistas de nuestra historia que pueden significar tres momentos de respuesta al amor de Dios”, tal como lo anotaba en su saludo jubilar a la Orden, el día 6 de diciembre de 2017.

 

Como pueden ver, el marco celebrativo del Año jubilar nos permite pensar en la acción dinámica de Dios en nuestra historia, por el cual hemos encarnado el “misterio” y la “profecía” del mismo Jesús, al dar la vida por los hermanos (cf. Jn 15,13; 1 Jn 3,16). En este sentido, los mercedarios nos consagramos a Dios para - visitar, servir y liberar - a todo aquél que se encuentra inmerso en las “Nuevas formas de cautividad”, que a la vez, delinean el horizonte redentor, según el espíritu de nuestras constituciones (cf. COM 16).

En estas líneas de pensamiento, debemos tener en cuenta que La Orden de la Merced es “misterio” y “ministerio”:

 

a)      Misterio es la gratuidad del Padre de la Misericordia que en amor trinitario quiso fundar nuestra Orden. Ministerio es el quehacer carismático de La Merced y los mercedarios de ayer, hoy y siempre.

 

b)      Misterio es el don encarnado de Dios Hijo que entregó su vida por nosotros en la cruz, hasta que nos regaló el signo de la Resurrección para dar vida en abundancia. Ministerio es la oración, servicio y compromiso del mercedario quien sigue anunciando a Jesús y su evangelio en los caminos álgidos y difíciles de la redención.

 

c)      Misterio es la persona de María de la Merced, elegida por Dios para un rol específico en la historia de la Orden y en la economía de la salvación. Ministerio es la clave de lectura, discernimiento, interpretación y acción generosa de todo mercedario que inspirándose en la obra de Nolasco y en la advocación de la Merced entrega su vida consagrada al servicio de los más necesitados.

 

d)      Misterio es reconocer el gran evento divino que hizo posible la elección de nuestro fundador, servidor y adelantador Pedro Nolasco para “Visitar y Redimir” a los cautivos de su tiempo (cf. Proemio, constituciones amerianas, 1272). Ministerio es la vida profética y transparente en el espíritu del joven Nolasco y de cada mercedario que siguiendo las huellas de Jesús apuesta por la libertad de los cautivos y entrega su vida promocionando la dignidad humana de los hijos de Dios.

 

Reunidos en el nombre del Señor, les auguro buenas celebraciones litúrgicas para seguir sembrando semillas de libertad entre los más desplazados de nuestro siglo XXI. Felicidades para todos, que sigan disfrutando de La Merced de ayer, hoy y siempre, vivan con intensidad las fiestas jubilares, los invito a seguir cultivando la fe, la esperanza y la caridad, promuevan las vocaciones sacerdotales y religiosas, sean siempre profetas de redención ¡No se cansen de evangelizar! estoy seguro que Cristo Redentor iluminará vuestras vidas, tengan siempre presente a nuestra Madre de la Merced, Ella es la transparencia en el espíritu y seguirá siendo el modelo de joven, virgen, mujer, Madre y discípula fiel en la hora de la fiesta y en el momento límite de la cruz, que los beatos y santos mercedarios los acompañen en el camino evangelizador.

 

Me despido de ustedes con alegría eucarístico-redentora, observen el pasado con gloria en su vasto acontecer, vivan el presente con animación cotidiana y preparen el futuro con signos de esperanza para dar continuidad a la obra que inició nuestro fundador.

 

Que el anuncio de la Buena Nueva de Jesucristo sea siempre un gran signo de La Merced de Dios para la humanidad que necesita de la salvación.

 

¡Feliz día de la fundación y bendiciones para todos!

 

¡Gloria y honor a Cristo Redentor!

Con María y Nolasco seremos evangelio, camino y verdad

redentores de nuevos cautivos,

¡Libres para liberar!

 

Roma, 2 de agosto de 2018, Año Jubilar Mercedario, a los 800 Años de la fundación de la Orden de la Merced.

 

 

P. Fr. Juan Carlos Saavedra Lucho, O. de M.

Maestro general