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Con Cristo Redentor, María de la Merced y san Pedro Nolasco en fraternidad y servicio.

Prot. 55/2018.

 

 

FELIZ DÍA DE LA FUNDACIÓN DE LA ORDEN 800 AÑOS DE REDENCIÓN

 

A todos los Obispos,

PP. Provinciales, Vicarios y Delegados,

Superiores de las comunidades locales y Religiosos

de la Orden de la Bienaventurada Virgen María de la Merced, Monjas y Religiosas de las diversas Instituciones femeninas, miembros de las Fraternidades Laicales,

y pueblo de Dios en camino

 

Desde la casa general, les envío mis saludos jubilares en este tiempo solemne al celebrar la Descensión de nuestra Madre de la Merced, ocurrido entre la noche del 1º al 2º de agosto de 1218, revalorando así nuestras - tradiciones mercedarias - que nos invitan a pensar en la presencia de Dios Uno y Trino y de la Virgen María en el acontecer de nuestra Orden. Qué hermoso hacer reminiscencia del momento dialógico-relacional, narrativo-carismático, catequético y pedagógico, por el cual, se establece la comunicación inspiradora entre la Madre de Dios y Pedro Nolasco, quien encarnando el evangelio de la libertad fundó la Orden de la Merced, el 10 de agosto de 1218, en Barcelona, España.

 

Unidos en fraternidad, a través de las vigilias que fueron preparadas en las diversas comunidades de interacción eclesial, les agradezco de corazón todos los esfuerzos realizados hasta hoy para celebrar con gozo y alegría el Jubileo de La Merced 2018. Gracias por los saludos enviados y por las oraciones que elevan por nosotros cada día; no cabe duda, que todo ello edifica y fortalece nuestro espíritu redentor para seguir sirviendo y contemplando la compasión de Dios en la vida de los cautivos y redimidos de nuestro tiempo.

 

En esta ocasión, traigo a la memoria algunas frases del poema titulado: A Nuestra Señora de las Mercedes, escritas por don Andrés Bello, poeta, humanista y literato venezolano quien hacía alusión a este evento eclesial:

 

Saludad, pobres cautivos,

a la Virgen redentora:

alce cánticos festivos a la devota cristiandad.

 

¡Oh, qué hermoso brilla el día

con que al mundo su bandera,

que a los cielos da alegría,

trémolo de caridad!

 

¡Virgen, Madre! Tú a la vida,

tú a la fe que desfallece,


 

 

de peligros combatida,

te dignaste socorrer.

 

… Abrasado en santo celo se desvela el gran Nolasco

y postrado ruega al cielo por la opresa humanidad…

 

En la Orden que fundaste alimenta la encendida caridad

con que abrasaste de Nolasco el corazón,

y en el lance pavoroso de la hora postrimera,

danos ver tu rostro hermoso, prenda fiel de salvación.

 

De esta manera, estimada familia mercedaria expreso mi acción de gracias a Dios por la vida eclesial de cada uno de ustedes al celebrar los 800 Años de la fundación y la misión compartida de la obra carismático-redentora de Nolasco, centrada en el Cuarto Voto de la redención de los cautivos cristianos en peligro de perder su fe (cf. COM 4,9,16).

 

Como podemos apreciar, han pasado ocho siglos de historia, tradición, carisma, espiritualidad y evangelización desde que fue fundada nuestra Orden, por ello, celebrar el evento fundacional es un momento de gracia, oración y fiesta fraterna; por el cual los mercedarios vivimos la sinodalidad y colegialidad eclesial expresada en la unidad y la  comunión con Dios y los hermanos.

 

En esta oportunidad, les animo a revalorar las vías de la Creación, de la Encarnación y de la Redención, que consolidan nuestro ser y quehacer como Iglesia misionera en camino. Ellas, nos ayudan a contemplar a Dios Amor, al Hijo Amado y al Espíritu amante, por el cual se complementan los tres amores del mercedario, que son: Cristo Redentor, María de la Merced y Pedro Nolasco, los cuales en palabras del Papa Francisco representan y resaltan “a tres protagonistas de nuestra historia que pueden significar tres momentos de respuesta al amor de Dios”, tal como lo anotaba en su saludo jubilar a la Orden, el día 6 de diciembre de 2017.

 

Como pueden ver, el marco celebrativo del Año jubilar nos permite pensar en la acción dinámica de Dios en nuestra historia, por el cual hemos encarnado el “misterio” y la “profecía” del mismo Jesús, al dar la vida por los hermanos (cf. Jn 15,13; 1 Jn 3,16). En este sentido, los mercedarios nos consagramos a Dios para - visitar, servir y liberar - a todo aquél que se encuentra inmerso en las “Nuevas formas de cautividad”, que a la vez, delinean el horizonte redentor, según el espíritu de nuestras constituciones (cf. COM 16).

En estas líneas de pensamiento, debemos tener en cuenta que La Orden de la Merced es “misterio” y “ministerio”:

 

a)      Misterio es la gratuidad del Padre de la Misericordia que en amor trinitario quiso fundar nuestra Orden. Ministerio es el quehacer carismático de La Merced y los mercedarios de ayer, hoy y siempre.

 

b)      Misterio es el don encarnado de Dios Hijo que entregó su vida por nosotros en la cruz, hasta que nos regaló el signo de la Resurrección para dar vida en abundancia. Ministerio es la oración, servicio y compromiso del mercedario quien sigue anunciando a Jesús y su evangelio en los caminos álgidos y difíciles de la redención.

 

c)      Misterio es la persona de María de la Merced, elegida por Dios para un rol específico en la historia de la Orden y en la economía de la salvación. Ministerio es la clave de lectura, discernimiento, interpretación y acción generosa de todo mercedario que inspirándose en la obra de Nolasco y en la advocación de la Merced entrega su vida consagrada al servicio de los más necesitados.

 

d)      Misterio es reconocer el gran evento divino que hizo posible la elección de nuestro fundador, servidor y adelantador Pedro Nolasco para “Visitar y Redimir” a los cautivos de su tiempo (cf. Proemio, constituciones amerianas, 1272). Ministerio es la vida profética y transparente en el espíritu del joven Nolasco y de cada mercedario que siguiendo las huellas de Jesús apuesta por la libertad de los cautivos y entrega su vida promocionando la dignidad humana de los hijos de Dios.

 

Reunidos en el nombre del Señor, les auguro buenas celebraciones litúrgicas para seguir sembrando semillas de libertad entre los más desplazados de nuestro siglo XXI. Felicidades para todos, que sigan disfrutando de La Merced de ayer, hoy y siempre, vivan con intensidad las fiestas jubilares, los invito a seguir cultivando la fe, la esperanza y la caridad, promuevan las vocaciones sacerdotales y religiosas, sean siempre profetas de redención ¡No se cansen de evangelizar! estoy seguro que Cristo Redentor iluminará vuestras vidas, tengan siempre presente a nuestra Madre de la Merced, Ella es la transparencia en el espíritu y seguirá siendo el modelo de joven, virgen, mujer, Madre y discípula fiel en la hora de la fiesta y en el momento límite de la cruz, que los beatos y santos mercedarios los acompañen en el camino evangelizador.

 

Me despido de ustedes con alegría eucarístico-redentora, observen el pasado con gloria en su vasto acontecer, vivan el presente con animación cotidiana y preparen el futuro con signos de esperanza para dar continuidad a la obra que inició nuestro fundador.

 

Que el anuncio de la Buena Nueva de Jesucristo sea siempre un gran signo de La Merced de Dios para la humanidad que necesita de la salvación.

 

¡Feliz día de la fundación y bendiciones para todos!

 

¡Gloria y honor a Cristo Redentor!

Con María y Nolasco seremos evangelio, camino y verdad

redentores de nuevos cautivos,

¡Libres para liberar!

 

Roma, 2 de agosto de 2018, Año Jubilar Mercedario, a los 800 Años de la fundación de la Orden de la Merced.

 

 

P. Fr. Juan Carlos Saavedra Lucho, O. de M.

Maestro general

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CRÓNICA DE LA TOMA DE POSESIÓN DE MONSEÑOR ALBERTO VERA ARÉJULA O. de M. COMO OBISPO DE NACALA (MOZAMBIQUE)

 

A las 8.45 horas del 1 de julio de 2018 dio comienzo la procesión de entrada en la celebración litúrgica de la toma de posesión de monseñor Alberto Vera, obispo de Nacala.

Presidió la celebración S. E. Rvdma. el nuncio apostólico en Mozambique monseñor Edgar Peña Parra. A su lado el anterior y primer obispo de Nacala S. E. Rvdma monseñor Germán Grachane C.M. Diez obispos acompañaban a monseñor Alberto Vera.  Entre ellos el arzobispo de Nampula metropolitana de Nacala; el arzobispo de Maputo y presidente de la Conferencia Episcopal de Mozambique monseñor Francisco Chimollo; el obispo de Xai Xai monseñor Lucio Andrice Muandula; más de 100 sacerdotes diocesanos y misioneros. También los religiosos mercedarios fr. Filipe Gabriel Congolo, fr. Alexandre Domingos Honwana y fr. Manuel Anglés llegado de Roma representando al Maestro general fr. Juan Carlos Saavedra Lucho.

Tomó la palabra el señor nuncio para saludar a la asamblea y pedir que se leyeran las letras apostólicas. Una vez leídas fueron presentadas a los obispos asistentes por el secretario de la nunciatura monseñor Cristiano Antoniutti.  El señor nuncio entregó a monseñor Alberto Vera el báculo signo del Buen Pastor y le invito a sentarse en la catedra episcopal signo del munus docendi, enseñar y predicar la palabra de Dios. También la entrega de la llave de la catedral de manos de su antecesor monseñor Germán; tras la cual se fundieron en un fuerte y afectuoso abrazo. Sentado en la catedra recibió la obediencia del cuerpo presbiteral representado por los sacerdotes diocesanos presentes; después las religiosas y un grupo representantes de los laicos.

 Una vez ya puesto en la presidencia se continuó la celebración como de costumbre en este domingo 13 del tiempo ordinario. Predicó el nuevo pastor diocesano. En su homilía gloso las lecturas proclamadas y el salmo que aplicó a su propia vida y misión. Un segundo aspecto que glosó fue la pregunta que se le formuló en su ordenación episcopal: ¿quieres consagrarte hasta la muerte en el ministerio episcopal.? Sí, quiero. Y este aspecto lo vinculó a su consagración mercedaria y el cuarto voto de redención, de dar la vida.

 Tras la comunión se leyeron algunos mensajes y también monseñor Alberto Vera agradeció en primer lugar a Dios, al papa Francisco, a los obispos presentes, a los sacerdotes y religiosas y tuvo palabras muy emotivas hacia la orden de la Merced, el maestro general y su provincia de Aragón que en el año 2000 se lanzó a la aventura misionera en Mozambique. Agradeció a las comunidades de Maputo y Xai Xai donde ha aprendido a ser buen pastor y a los obispos D. Lucio del que ha sido durante tres años auxiliar de Xai Xai y D. Germán su antecesor en Nacala de los que tanto ha aprendido.

A continuación, el canciller secretario del obispado leyó el acta de la toma de posesión e invitó a firmarla a monseñor Alberto Vera, nuncio apostólico, obispos concelebrantes y en nombre de la Orden de la Merced fr. Manuel Angles.

Eran las 13.30 cuando concluyó la celebración y obispos y sacerdotes acompañados por el pueblo fiel entre cantos gozosos regresaron a la casa del obispo donde se despojaron de las vestiduras litúrgicas y con los participantes en la celebración se dirigieron a la parroquia de San Juan Bautista donde continuaron dando gracias a Dios en torno a la mesa de la fraternidad

Fr. Manuel Anglés

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Domingo, 06 Mayo 2018

Solemnidad de San Pedro Nolasco

Con Cristo Redentor, María de la Merced y san Pedro Nolasco en fraternidad y servicio. 

Prot. 34/2018.

 

GLORIA Y HONOR

A NUESTRO PADRE FUNDADOR SAN PEDRO NOLASCO

 

 Nadie tiene amor más grande, sino Aquél que da la vida por sus amigos (Jn 15, 13).

 

A todos los Religiosos de la Orden

Monjas de clausura, Religiosas de los Institutos mercedarios, Fraternidades Laicales y Familia Mercedaria.

 

Desde la casa de espiritualidad ubicada en la Quinta san Ramón, ciudad de Puebla-México, celebrando el XVIII Capítulo Provincial de la Provincia Mercedaria de México, les dirijo mis saludos y bendiciones en este día que celebramos la SOLEMNIDAD DE NUESTRO PADRE FUNDADOR SAN PEDRO NOLASCO.

 

Unidos en la oración de la Iglesia en este tiempo pascual, próximos a celebrar la Ascensión del Señor, traigo a la memoria lo que nos escribía el Papa Francisco en este Año Jubilar, cuando hacía alusión a los tres pilares que consolidan desde el siglo XIII hasta hoy en torno a nuestra espiritualidad redentora: -Cristo Redentor, nuestra Madre María de la Merced y san Pedro Nolasco, nuestro fundador-, del cual decía: El primero es san Pedro Nolasco, considerado el fundador de la nueva comunidad y el depositario del carisma entregado por Dios. En esa vocación está el corazón y el tesoro de la Orden, pues tanto la tradición de la misma como la biografía de cada religioso se fundamentan en ese primer amor.

 

Como podemos ver, su Santidad nos habla de una figura fundamental en la historia fundacional y en el acontecer de nuestra querida Orden de la Merced. Dicen nuestras Constituciones que: Por su entrega a favor de los cautivos y su vida al servicio a la Orden que la ha fundado, san Pedro Nolasco es para nosotros el signo más cercano del amor redentor de Jesús y el realizador más perfecto de la obra liberadora de María. Por eso procuramos imitar su vida, continuamos su acción dentro de la Iglesia y le veneramos como Padre (COM 8).

 

En este sentido, estamos llamados a ser signos de la infinita Misericordia del Padre, por el cual podemos traducir el Evangelio de la libertad como el gran encuentro con Jesús, quien nos da la fuerza para seguir adelante en los caminos de nuestra salvación. Que la significatividad de la solemne eucaristía sea la mesa compartida entre los unos y los otros, especialmente entre los más necesitados de nuestro pueblo.

 

Dóciles a las mociones del Espíritu santo que se ha derramado también a los gentiles, como narra el libro de los Hechos de los Apóstoles en este domingo VI de la

 

Pascua (Hch 10,25-26.34-35. 44-48) nos ayude a interpretar cómo el Señor revela a las naciones su salvación; es por ello, estimada Familia redentora-mercedaria que estamos invitados a: cantar al Señor un cántico nuevo porque ha hecho maravillas, su diestra le ha dado la victoria, su santo brazo (Sal 97). Que el evangelio de este día, nos permita asimilar la dimensión de Dios-Amor (cf. Jn 15,9-17), que inspira nuestra fraternidad cimentada en la pedagogía de la Creación, Encarnación y Redención mercedaria, que canta eternamente las misericordias del Señor (cf. Sal 88).

 

Agradezco a todos ustedes por los esfuerzos personales y comunitarios que delinean el hecho de significar la evangelización y la religiosidad popular con procesiones, salmos e himnos para Dios celebrando con alegría el hecho de ser mercedarios de corazón.

 

Felicidades y agradecimientos a todos aquellos que hacen posible la celebración de la Novena, Triduo, Vísperas y Solemne liturgia de la eucaristía dedicada a san Pedro Nolasco. Cuídense mucho ¡Feliz Solemnidad de nuestro insigne y santo Fundador!

 

Dado en la Quinta san Ramón, en la histórica ciudad de Puebla - México, domingo 6 de mayo del 2018, Año Jubilar Mercedario, a los 800 Años de la fundación de la Orden de la Merced.

 

P. Fr. Juan Carlos Saavedra Lucho, O. de M.

Maestro general

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Con Cristo Redentor, María de la Merced y san Pedro Nolasco en fraternidad y servicio.

 

Prot. 23/2018.

  

CARTA A LOS RELIGIOSOS Y SACERDOTES DE LA ORDEN

AL CELEBRAR LA SEMANA SANTA Y LA RESURRECCIÓN DEL SEÑOR 

 

Estimados hermanos:

 

Durante estos días hemos pasado del desierto cuaresmal a Jerusalén, junto con Jesús nos hemos preparado durante cuarenta días con signos de penitencia, reflexión, ayuno, oración, abstinencia y solidaridad con los más necesitados. Después de este tiempo de preparación personal, hemos dejado la periferia, el monte, los lugares desérticos para encontrarnos en la cosmopolita ciudad elegida por Dios para vivir y experimentar in situ la centralidad de la hora de Jesús.

 

El domingo de Ramos hemos entrado con el galileo a la ciudad santa de Jerusalén, hemos vibrado de alegría y emoción, hemos cantado en voz alta ¡Hosanna al rey que viene, Hosanna al Hijo de David! De esta manera, recordamos -lo que hemos visto y oído- como dice el evangelista san Juan, por ello -lo anunciamos- en este tiempo de Semana santa -para que ustedes tengan comunión con nosotros- (cf. 1 Jn 1,3).

 

Siendo estos días propicios para releer el evangelio de la Vida y la Libertad, como religiosos y consagrados en La Merced de Dios podemos observar el imaginario colectivo del tiempo de Jesús: como aquellos grupos sociales que interactúan en torno a la fiesta, la realidad socio-política y económica que refleja la convivencia o la violencia entre varias naciones, los grupos de poder civil y religioso que muestran o aparentan un estilo de autoridad y el gentío que hace de Jerusalén una ciudad multicolor, de comercio multiétnico, de fuerte religiosidad popular, bella en su esplendor arquitectónico, fuerte y amurallada, una tierra privilegiada porque fue elegida por Dios y prometida a los antiguos padres.

 

Tratando de hacer un poco de reminiscencia, quiero traer a la memoria el recuerdo de mi visita y peregrinación a Jerusalén, como algunos de ustedes que han visitado dicho lugar, podemos decir: ¡cuánta historia, memoria y profecía; cuánto acontecer! ¡Qué bendición de Dios frente al hecho de estar allí con el Señor, visitando Israel y los lugares santos! Cuando hemos pisado Tierra santa, quizás nos hemos descalzado como Moisés en el monte para entrar en diálogo con Dios (Ex 19,3ss); cuando hemos llegado a Nazaret, qué hermoso haber contemplado el misterio como María, la Madre del Redentor, que supo guardar tantas cosas en su corazón hasta exclamar el Magnificat del Reino de Dios (cf. Lc 2,19; 1,46,55); cuando hemos llegado a Belén, en actitud de adoración, seguramente nos hemos inclinado, arrodillado y besado el lugar del nacimiento de Jesús (cf. Mt 2,1) y cuando hemos entrado a la Basílica del Santo Sepulcro habremos meditado y quizás llorado al recordar todo el dolor y el sufrimiento que Jesús experimentó en el camino hacia la cruz (cf. Mt 27,1ss.). Como bautizados y creyentes, como religiosos profesos en la Orden de la Merced, tenemos que llenarnos de alegría al saber que el Señor resucitó al tercer día según las Escrituras (cf. 1 Cor 15,4); por ello, estamos convocados a vivir con espíritu de conversión y solidaridad el presente Triduo Pascual. Les invito a celebrar este tiempo de gracia unidos en la lectura de la Palabra y en la Plegaria eucarística, que la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor nos motiven a renovar nuestra fe, que el Credere en Dios Uno y Trino que tanto necesitamos en el mundo de hoy no se aleje de nuestras vidas, de nuestro carisma y menos de nuestra espiritualidad redentora.

 

Que el Jueves santo renovemos nuestras promesas porque somos consagrados para el Señor, que el olio bendecido nos perfume cada día y que el Señor de la historia sea nuestra verdadera Alianza hecha Pascua de salvación. Espero que este -Jueves fraterno-sacerdotal- sea un buen motivo para que el mismo Jesús nos invite a comer juntos en la mesa de la amistad, que las noticias del mundo, las redes sociales y los celulares no distraigan nuestros momentos de compartir en comunidad, dejemos a un lado nuestros problemas personales y que los pensamientos negativos no alejen de nosotros el misterio divino.

 

Procuremos, de manera especial, la visita a nuestros oratorios personales, a nuestras capillas llenas de Merced, a las iglesias en general, para orar frente a Jesús sacramentado, deleitémonos del arte y la belleza de los monumentos eucarísticos y que reine el diálogo entre los hermanos. Que estos días estén dedicados para el silencio y la contemplación, pero también para hablar de la Buena nueva y de la esperanza cristiana, de lo que sucede con -el hijo del carpintero-, -de José y de María-, -el predicador- que sorprende con milagros, -el hombre de la periferia- que dice ser el Hijo de Dios, -aquél que demuestra el conocimiento de las Escrituras-, -el profeta- que habla y discute en la sinagoga y hace visible los signos de salvación.

 

Hermanos, esforcémonos en comprender el anuncio de la Pasión, la fortaleza y la debilidad del discipulado, así como el momento de la traición, para acompañar a Jesús en la hora límite, la hora de la cruz (Jn 19, 1ss.), ¡no lo abandonemos! ¡no dudemos de su filiación con el Padre! puesto que su entrega y espera angustiante en el huerto de Getsemaní será el momento ejemplar de nuestro atardecer para discernir nuestra perseverancia y enfrentar la oscuridad de nuestra propia vida y la del mundo egoísta que a veces nos envuelve en las tinieblas.

 

Dios, quien conoce nuestra interioridad nos dé la fuerza y el coraje de seguirlo hasta el final, por ello, espero que el Viernes santo sea un día de profunda meditación pensando en la compasión del Salvador, que la muerte nos haga reflexionar en nuestra finitud, reposemos juntos con el Señor haciendo un poco de silencio ante el bullicio de cada día, descansemos como Dios descansa sin olvidarnos de aquellos que ya han partido de este mundo: amigos, familiares y laicos mercedarios. Recordemos a los religiosos que han fallecido y han pasado a la casa del Padre en los últimos tiempos, recemos por ellos para que sigan reposando en la paz de Dios, como dice el Prefacio I de los difuntos: “En él brilla la esperanza de nuestra feliz resurrección; y así, aunque la certeza de morir nos entristece, nos consuela la promesa de la futura inmortalidad; porque la vida de los que en ti creemos, Señor, no termina, se transforma; y, al deshacerse nuestra morada terrenal, adquirimos una mansión eterna en el cielo”. Por tal motivo, si vivimos, viviremos para el Señor, y si morimos, moriremos para el Señor, porque toda nuestra vida consagrada está configurada y orientada hacia Dios.

 

Al llegar el Sábado santo pidamos a nuestra Madre de la Merced que nos guíe en su rol materno-espiritual hacia el camino de la Gracia; que la Virgen del Consuelo y de la Soledad nos cuide como buena Madre y nos enseñe a esperar entre el silencio y la oración la grata experiencia de la glorificación de su Hijo. Una vez más, les invito a vivir el “Sábado de gloria” teniendo la oportunidad de reunirnos en familia cristiana para realizar el Via lucis y caminar presurosos hacia los cautivos que necesitan un gesto de redención. Que durante la noche santa de la Vigilia pascual cantemos exultantes el pregón aclamando junto al coro de los ángeles y la asamblea celeste que ¡el Señor ha resucitado! Celebremos y anunciemos con gozo el Domingo de Pascua cantando:

 

¡Christus vincit, Christus regnat, Christus imperat!

 

Que Dios los bendiga, en fraternidad y servicio redentor les deseo una serena y santa Pascua de Resurrección en este tiempo de misericordia y gracia jubilar que vivimos al celebrar los 800 Años de la fundación de nuestra Orden.

 

Roma, Jueves Santo, 29 de marzo del 2018, Año del Jubileo Mercedario. 

 

P. Fr. Juan Carlos Saavedra Lucho, O. de M.

Maestro general

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Miércoles, 14 Febrero 2018

INICIO DE LA CUARESMA

Con Cristo Redentor, María de la Merced y san Pedro Nolasco en fraternidad y servicio. 

 

Prot. 02/2018.

 

BENDICIONES EN ESTE AÑO DEL JUBILEO MERCEDARIO BUEN INICIO DE LA CUARESMA

  

Hermanos y Familia mercedaria, reciban mis saludos y bendiciones en este tiempo eclesial conmemorando los inicios del Año del Jubileo Mercedario.

 

A través de esta misiva, deseo expresar mi agradecimiento a cada uno de ustedes al unirse en oración entre los días 16 y 17 de enero, por todo lo acontecido en la ciudad de Roma, al celebrarse los “Actos de apertura del Jubileo”. Mi acción de gracias a Dios por el Mensaje que nos envió el Papa Francisco a toda la Orden y Familia mercedaria en el mundo, así mismo a la Penitenciaría Apostólica al concedernos la Indulgencia plenaria para todos los lugares de culto donde está presente nuestra Orden.

 

A nivel eclesial, deseo agradecer a los señores Cardenales, S.E.Rvdma. Monseñor: Gianfranco Ravasi, Presidente del Pontificio Consejo de la Cultura, y S.E.Rvdma. Monseñor: Angelo Amato, SDB., Prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos, quienes presidieron nuestros actos celebrativos en las sedes de la Parroquia de santa María de la Merced y san Adríán, mártir, y la Basílica Vaticana, donde registramos hermosos momentos de fraternidad y compartir mercedario con todas las autoridades invitadas, peregrinos, amistades, sacerdotes, religiosos y religiosas de la Orden, así como de diversas instituciones eclesiales y laicales que estuvieron presentes en el Acto cultural y la Eucaristía de Apertura jubilar.

 

Agradezco al P. Fr. Francesco Podda, Provincial de la Provincia Mercedaria Romana, y a la Comisión de trabajo, que en conjunto con los miembros de la Curia general supieron llevar adelante lo planificado durante los días mencionados. Gracias a todas las Superioras generales de la rama femenina mercedaria que se dieron cita a dicho evento, así como a todos los Superiores Provinciales, que nos acompañaron en diversos momentos fraternos; a quienes no pudieron venir, les agradezco por sus comunicaciones y oraciones personales a través de las redes sociales durante estos días de fiesta. A los Delegados provinciales que conforman la Comisión central del Jubileo y a las diversas Comisiones que en cada Provincia han hecho posible la apertura de la Puerta santa y las celebraciones iniciales de este acontecimiento, van mis saludos de animación para seguir adelante con los proyectos a desarrollarse durante el presente año, tan significativo para la Orden y la Iglesia.

 

Continuando con los agradecimientos, les comparto que durante estos primeros meses van llegando a mi despacho diversas comunicaciones y saludos de diversas personalidades e instituciones civiles y eclesiásticas, por el cual nos alegramos en el quehacer de cada día. Animados por el espíritu de san Pedro Nolasco, nuestro padre fundador y la agradable presencia de nuestra Madre de la Merced, les invito a seguir difundiendo La Merced en estos tiempos nuevos y que los 800 años de historia, memoria, tradición y evangelización en el camino redentor sea para la gloria de Dios y amor solidario por los cautivos del siglo XXI.

 

Puesto que ya se inicia el tiempo de la Cuaresma con la celebración del Miércoles de ceniza, les imparto mi bendición prefigurándoles un tiempo de paz, conversión y reconciliación con Dios, consigo mismo y los hermanos. Que el ayuno y las penitencias cuaresmales nos ayuden a crecer en santidad, a fortalecer la fe y a restablecer nuestro ánimo y espíritu evangelizador. Vivamos este tiempo litúrgico en clave de encarnación redentora para retomar las fuerzas en el camino y dirigirnos hacia la gracia, que el mismo Señor Jesús. Pidamos al Padre, al Hijo y al Espíritu santo que nos renueve cada día para tener la fuerza y el coraje de salir al encuentro de los hermanos más necesitados, especialmente por aquellos que se encuentran inmersos en las nuevas formas de cautividad (cf. COM 16).

 

Dios los bendiga, recordemos que somos polvo y en polvo nos convertiremos, nadie sabe ni el día ni la hora, para ello debemos estar vigilantes y preparados ¡Conviértanse y crean en el Evangelio! Buena Cuaresma para todos.

 

Roma, 14 de febrero del 2018, Año del Jubileo Mercedario, a los 800 Años de la fundación de la Orden de la Bienaventurada Virgen María de la Merced.

 

En Fraternidad y servicio.

 

 

P. Fr. Juan Carlos Saavedra Lucho, O. de M.

 

Maestro general

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Año jubilar mercedario. 800 años. Indulgencia Plenaria

PENITENCIARIA APOSTÓLICA


Prot. N. 582/17/I

 

BEATISIMO PADRE Juan Carlos Saavedra Lucho, Maestro General de la Orden de la Bienaventurada Virgen María de la Merced, presentando los sentimientos de devoción hacia Vuestra Santidad propios y de toda la Familia Mercedaria, reverentemente expone que bajo la protección de Jaime I rey de Aragón y el consejo de Raimundo de Peñafort, el 10 de Agosto de 1218, en la iglesia Catedral Barcelonesa, ante el Obispo Berenguer de Palou, San Pedro Nolasco instituyó para liberar cautivos de la tiranía de los infieles, la Orden de los Frailes de la Bienaventurada María de la Merced, aprobada por el papa Gregorio IX, el día 17 de Enero de 1235, bajo la regla de San Agustín.


Para celebrar dignamente este ochocientos aniversario, en cada uno de los templos de la Familia Mercedaria (de Mercedarios, Mercedarios descalzos, monjas Mercedarias y monjas Mercedarias descalzas y del Instituto de Religiosas de la Orden de la Merced), en España, Perú, Chile, Argentina, Italia, Ecuador, México, Brasil, Venezuela, Guatemala, Panamá, El Salvador, Mozambique, Puerto Rico, República Dominicana, Camerún, Bolivia, Angola, Estados Unidos de América, India, Colombia, Honduras, Cuba, Costa Rica y Kenia, se tendrán solemnes ritos e iniciativas religiosas, a realizar desde el 17 de Enero de 2018 hasta el 17 de Enero de 2019. A fin, empero, de que la divina largueza más se abra a los miembros de la Familia Mercedaria y a otros fieles piadosos y en consecuencia se obtengan más abundantes frutos espirituales, el Reverendísimo suplicante pide sumisamente el don de las indulgencias a modo de Jubileo. Y Dios, etc. Día 17 de Mayo de 2017


LA PENITENCIARIA APOSTOLICA, por mandato del Santísimo Padre Francisco, concede benignamente el año Jubilar con la Indulgencia plenaria asociada, bajo las acostumbradas condiciones (confesión sacramental, eucaristía comunitaria y oración por las intenciones del Sumo Pontífice) a los fieles cristianos verdaderamente penitentes y a los entregados con verdadera caridad a la redención de los cautivos modernos, para ganarla una vez al día, la que también puedan aplicar a las almas de los fieles retenidos en el Purgatorio a modo de sufragio cuantas veces: a.- asistieren devotamente a solemnes celebraciones jubilares; b.- llegaren en forma de peregrinación a las iglesias y capillas de la Familia Mercedaria y allí ante el Santísimo Sacramento se dedicaren por el oportuno espacio de tiempo a consideraciones piadosas, que han de concluir con el Padre Nuestro, el Símbolo de la Fe, la Oración Jubilar y las invocaciones de la Bienaventurada Virgen María de la Merced y de San Pedro Nolasco. Los miembros de la Familia Mercedaria que, por enfermedad u otras causas graves estén impedidos para asistir a las celebraciones jubilares, puedan, en el lugar donde los retiene el impedimento podrán lucrar la Indulgencia plenaria, con el arrepentimiento de cualquier pecado y la intención de realizar, cuanto antes puedan, las tres acostumbradas condiciones si se uniesen espiritualmente a los ritos sagrados con sus oraciones y sufrimientos o las incomodidades de la propia vida ofrecidas a Dios misericordioso por medio de María. Por lo cual, en consecuencia, el acceso, para conseguir el perdón divino por medio de las llaves de la Iglesia, más fácilmente redunde por la caridad pastoral, esta Penitenciaria ruega encarecidamente que los sacerdotes Mercedarios, con gran disponibilidad se presten en los lugares jubilares a la celebración de la penitencia y administren pródigamente la sagrada comunión a los enfermos. El presente valdrá durante el Año Jubilar. No obstante, cualquier cosa contraria.

 

 

MAURO Card. PIACENZA Penitenciario Mayor CHRISTPHORO NYKIEL Regente

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