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«Mi vida por tu libertad» 

Prot. 11/10

Roma, 9 de julio de 2010 

  A todos los religiosos de la Orden de la Merced 

  Muy apreciados hermanos

en el Santísimo Redentor.

  Al inicio de nuestro período de gobierno y coincidiendo con la fiesta litúrgica de Cristo Redentor, “maestro y modelo” de todo mercedario y mercedaria, los saludo cordialmente con corazón de padre, de hermano, de compañero de camino en la vida religiosa mercedaria, junto al Consejo General.

 

  Hace apenas unos días, hemos concluido el Capítulo General de nuestra Orden, paso de Dios por la vida de nuestra comunidad,  que tuvo como lema: “Alegremente dispuestos a dar la vida”. Expresa un deseo, una visión, un proyecto de vida que tiene su fundamento más remoto en Jesucristo, Redentor del hombre. Él mismo tomó nuestra condición humana, en todo menos en el pecado, en el seno maternal de María, asumiendo solidariamente, el dolor de los doloridos, el sufrimiento de los sufrientes, la marginalidad de los marginados. Con su resurrección nos ofreció un cielo nuevo y una tierra nueva donde nadie se siente extranjero, porque hay lugar para todos. Donde la Libertad, “que tiene mil caras”, como modos de hacerse realidad entre los cautivos, es ya posibilidad de creer y celebrar fiesta en la comunidad de los redimidos.

  Lo que este lema expresa, es sin dudas, expresión de nuestro más ferviente anhelo de vivir hoy con mayor autenticidad y radicalidad la herencia preciosa de nuestro Padre san Pedro Nolasco, que asumió con valentía, coraje y pasión este gesto amoroso de la entrega de Jesús y de su madre Santísima. Detengámonos un momento, contemplemos a nuestro fundador y padre, que con respetuoso gesto de piedad orando arrodillado ante la imagen de Cristo crucificado, contempla rostros muy concretos que le interpelan e inquietan, al punto de clamar al cielo una respuesta que no es mas que la Merced de María. Así, en la intimidad del encuentro con Jesús, descubre la urgencia de abrir puertas y ventanas para salir, organizar y gestionar la libertad amenazada. Nos encontramos entonces ante el  hombre sin fronteras, ante el inquieto servidor que fundado en la Fe, se vuelve instrumento de misericordia, entendiendo que gestionar libertad es hacer que las cosas sucedan aquí y ahora, de manera concreta en favor de los cautivos y oprimidos, cuyas vidas no esperan un segundo mas.

  Al iniciar este sexenio, iluminados por el Cristo de la Merced, los animo queridos hermanos, a ser capaces de descubrir en lo ordinario de la vida, la extraordinaria posibilidad de asumir nuevos gestos redentores, convocantes, estables, visibles y abiertos que sean clara invitación para que nuevos hermanos se sumen a nuestra comunidad. Gestionar la libertad, será para nosotros, procurar que nuestros proyectos redentores continúen, dentro un plan global que contemple todas las realidad de cautividad y todos los talentos y destrezas de los redentores/as, religiosos y laicos de nuestras comunidades.

  Les acompaño paternalmente, a hacer frente a la desafiante realidad de nuestro mundo en cada continente donde estamos, maniatado entre dolorosos cordones de cautividad que globalizan el dolor y la exclusión. Uniendo de una manera curiosa y desafiante, los acuciantes retos que enfrentan nuestras provincias, vicarías, delegaciones y otras presencias. Solo lograremos ser hombres de Merced en medio de estas dolorosas realidades, si cultivamos una sensibilidad y audacia apostólica fundadas en una auténtica “mística de la redención”, donde la Eucaristía, la oración común, la vida comunitaria, el respeto mutuo, la valoración personal, la capacidad de ver, juzgar y actuar, se trasforman en distintivos de nuestro estilo de vida y exclamar con san Pablo: “No soy yo quien vive, sino es Cristo quien vive en mí” (Gal 2, 20).

 

Informaciones generales: 

Con ocasión de la constitución del Gobierno General en la Sede de la Curia en Roma el 1 de julio de 2010, en la primera sesión ordinaria del Consejo General, se procedió a la distribución de roles y funciones:

Maestro General: Fr. Pablo Bernardo Ordoñe 

Áreas de animación:

Vida Religiosa: Fr. Juan Carlos Saavedra Lucho

Vocaciones, Formación y Estudios: Fr. Emilio Santamaría

Pastoral Mercedaria: Fr. Damase Masabo

Régimen y Gobierno: Fr. Carlos Muñoz 

Oficios:

Vicario General: Fr. Emilio Santamaría

Secretario General: Fr. Carlos Muñoz

Procurador de la Orden: Fr. Damase Masabo

Ecónomo General: Fr. Carlos Muñoz

Postulador General: Fr. Emilio Santamaría

Cronista de la Curia: Fr. Juan Carlos Saavedra Lucho

 

Otros ámbitos con sede en la Curia General:

Colegio Internacional Mercedario – Responsables: Fr. Damase Masabo y Fr. Carlos Muñoz

Instituto Histórico de la Orden de la Merced – Director: Fr. Stefano Defraia – Secretario: Fr. Enrique Mora 

 

Affmo. en Cristo Redentor.

Fr. Pablo Bernardo Ordoñe, O. de M.

Maestro General

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  Con alegría comunicamos que el Consejo Provincial de La Merced en Argentina reunido en Córdoba; con la presencia del Rdvmo. P. Maestro General Fr. Pablo Bernardo Ordoñe, a las 13:20hs del día 22 de junio de 2010 eligió como Superior Provincial de la Provincia Mercedaria Argentina a Fr. José Luís Mercado Morales.

  Fr. José Luís Mercado Morales de 42 años de edad, nacido en la Rioja el 4 de noviembre de 1967. Licenciando la carrera de Teología Bíblica en la Pontificia Universidad Católica Argentina. En su trayectoria como religioso mencionamos: 13 años como formador y Consejero Provincial durante los períodos 2003 - 2010. En la actualidad reside en la casa de Formación “Fr. José León Torres”, Convento León XIII, Villa Rivera Indarte – Córdoba.

  El pasado 29 de junio el Consejo de la Provincia Mercedaria Argentina, reunido en Buenos Aires y presidido por el Superior Provincial Fr. José Luís Mercado Morales, designó a Fr. Luís de Britos como nuevo consejero, actualmente Superior del convento San Pedro Nolasco de Caballito, Capital Federal.

  Así queda entonces conformado el nuevo gobierno de la Orden de La Merced en Argentina:

   Superior Provincial Fr. José Luís Mercado Morales

  Consejeros:

    Fr. Sergio Navarro

    Fr. Luís de Britos

    Fr. Carlos Gómez

    Fr. Roque Coronel

 

Nuestro padre Superior Provincial:

Fray José Luís MERCADO MORALES

  Religioso, Sacerdote, Biblista y Formador.

  Hijo de Ilda Teresita Morales y Pedro Mercado, nació en La Rioja el 4 de noviembre de 1967 y fue bautizado en la Catedral de la ciudad.

  Tomó su Primera Comunión en la Parroquia San Vicente el 8 de diciembre de 1975 y ocho años más tarde hizo la Confirmación en la Parroquia de La Merced, el 9 de noviembre de 1983.

  El 20 de febrero de 1985, sintiendo el llamado del Señor para servir a los más necesitados, ingresó a la Orden de La Merced, viviendo su etapa de formación en el Convento Colegio León XIII.

  Luego del noviciado, realizado en Mendiolaza, Córdoba (Argentina en 1987), tomó los hábitos el 30 de enero de 1988 en el Colegio León XIII, haciendo su Primera Profesión de Votos Simples de Castidad, Pobreza, Obediencia y el 4º voto mercedario: “dar la vida si fuese necesario por aquellos que se encuentran en peligro de perder su fe”.

  Al año siguiente fue trasladado al convento San Pedro Nolasco de Capital Federal, y en 1990 continúa sus estudios en la Casa de Formación de la Provincia Mercedaria de Chile.

  El 7 de mayo de 1993, en la Capilla del colegio San Pedro Nolasco de Vitacura, en Santiago de Chile, realiza su Profesión Solemne, y más tarde, el 19 de agosto de 1994, volviendo a la Argentina, es ordenado Diácono en la Basílica Ntra. Sra. de los Buenos Aires de Capital federal.

  Culminando su etapa de formación, con la bendición de Mons. Lucas Donnelly es ordenado sacerdote el 29 de enero de 1995 en la Iglesia del Colegio León XIII y al día siguiente ofició su primera misa en ese mismo lugar.

  Realizó sus estudios en Filosofía y Teología en el Centro de Estudios Filosóficos y Teológicos (CEFyT) de Córdoba (1985- 1988) y continuó estudiando Filosofía en el  Colegio Máximo de San Miguel, Buenos Aires (1989). El 17 de marzo de 1994, en Santiago de Chile, se graduó como Bachiller en Teología en la Pontificia Universidad Católica de Chile.

  A lo largo de su carrera siempre se preocupó por profundizar y adquirir nuevos conocimientos realizando diversos cursos, talleres, encuentros y congresos en Argentina y Latinoamérica relacionados con  aportes teológicos, con su rol de maestro formador, con cuestiones vocacionales y sociales, y especialmente en estudios  bíblicos.

  También mostró especial dedicación por el arte, estudió música, piano, historia del arte y realizó talleres de arte textil.

  Ejerció como docente dictando diversos cursos y talleres bíblicos, presenciales y a distancia, y también predicó retiros anuales a las Hermanas Mercedarias  del Niño Jesús y a los Hnos. Concepcionistas (Azules), entre otros.

  En la Provincia Mercedaria Argentina se desempeñó como ayudante del Maestro de Estudiantes (1994 – 1995) pasando a ser Maestro Formador desde 1995  hasta la actualidad; de postulante y de estudiantes, incluso de novicios, en distintas oportunidades.

  Fue Ecónomo Provincial en el período 2000 – 2003 y al mismo tiempo también asumió el rol de Consejero Provincial del Área de Gobierno. Desde el 2003 hasta la actualidad continuó siendo Consejero Provincial pero del Área de Formación, Vocación y Estudios.

  Fue designado Delegado de las Bases a los Capítulos Generales  de 1998  y 2004, y también Delegado Provincial de la Pastoral Vocacional  en el período 2003-2008, siendo Asesor de la Fraternidad  Laical Consagrada en el mismo período.

  En sus actividades pastorales, además de asumir vicarías parroquiales y el rol de Superior Conventual en diferentes períodos, se destaca su participación en grupos  de Scout, en proyectos sociales de prevención de adicciones, de ayuda a mujeres víctimas de violencia y adolescentes en riesgo. También ha brindado Talleres de Lectura orante y  acompañamiento de grupos Bíblicos en distintas comunidades. En el 2010 pasa a ser Miembro del Equipo Directivo del Colegio León XIII.

  Actualmente reside en la casa de Formación “Fr. José León Torres”, Convento León XIII, Villa Rivera Indarte, Córdoba, siendo Superior y Maestro Formador de Postulantes y Estudiantes. Se encuentra Licenciando la carrera de Teología Bíblica en la Pontificia Universidad Católica Argentina.

  El 22 de junio de 2010 Consejo Provincial de La Merced en Argentina reunido en Córdoba; con la presencia del Rdvmo. P. Maestro General Fr. Pablo Bernardo Ordoñe, a las 13:20hs lo eligió como Superior Provincial de la Provincia Mercedaria Argentina.

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MENSAJE DEL XV CAPÍTULO GENERAL

A TODA LA ORDEN DE LA MERCED

ORDEN DE LA B. V. MARÍA DE LA MERCED

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“Alegremente dispuestos a dar la vida”

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Este Capítulo General, decimoquinto desde la restauración de la Orden, ofrece la singular importancia de haber aprobado la renovación y actualización de nuestras Constituciones y Normas Generales. Esta normativa se propone recoger, actualizar y continuar lo prescrito en el prólogo de las primeras Constituciones de la Orden: “Todas estas cosas ha ordenado Jesucristo que se cumplan en esta Orden, a fin de mantener y hacer prosperar obra de tan gran misericordia como es visitar y redimir cautivos cristianos…”.

 

MENSAJE DEL XV CAPÍTULO GENERAL

“Alegremente dispuestos a dar la vida”

 

A los religiosos de la Orden de la Merced y a la Familia Mercedaria:

1. Reunidos en Capítulo General de la Orden de la Merced treinta y seis religiosos llegados de todas las provincias, vicarías y delegaciones presentes en cuatro continentes, les enviamos este mensaje que desea expresar y transmitir nuestros sentimientos e inquietudes sobre los retos y desafíos del futuro. Suplicamos a Dios uno y trino, a María de la Merced y a san Pedro Nolasco que el mensaje llegue al fondo del corazón de cada uno, toque su libertad y reavive su compromiso redentor.

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2. En los días capitulares, nuestro pensamiento se centra con el lema: “Alegremente dispuestos a dar la vida” y nos animamos a vivir “apasionados y en camino hacia el octavo centenario de la Merced: 1218-2018”.

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3. Estamos reunidos cerca de la Sede Apostólica, lo que refuerza nuestra fidelidad al sucesor de Pedro, en este año 2010, 775 aniversario de aquel día en que san Pedro Nolasco tuvo en sus manos la bula “Devotionis vestrae”, en la que la Iglesia, por medio del Papa Gregorio IX, testificó la acción del Espíritu Santo en la fundación de la Orden de la Merced. La confirmación de la Orden fue un Pentecostés mercedario que no ha dejado de crecer y propagarse con una fuerza carismática que ha llegado hasta nosotros y nos hace profundamente responsables de acogerla en sus impulsos actuales, aplicarla con creatividad a las nuevas formas de cautividad y transmitirla a todos los mercedarios del presente y del futuro.

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4. Este Capítulo General, decimoquinto desde la restauración de la Orden, ofrece la singular importancia de haber aprobado la renovación y actualización de nuestras Constituciones y Normas Generales. Esta normativa se propone recoger, actualizar y continuar lo prescrito en el prólogo de las primeras Constituciones de la Orden: “Todas estas cosas ha ordenado Jesucristo que se cumplan en esta Orden, a fin de mantener y hacer prosperar obra de tan gran misericordia como es visitar y redimir cautivos cristianos…”. En todo momento hemos procurado tener presente el espíritu de aquellas primeras indicaciones en las que sin duda late la inspiración de nuestro padre san Pedro Nolasco.

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5. Animamos a todos los religiosos para que se despierte en ellos la alegría de ser mercedarios y, a ejemplo de san Pedro Nolasco, bajo la guía de María de la Merced, sean buenos samaritanos que sepan ir al encuentro de las nuevas situaciones de opresión y para que busquen y encuentren nuevas formas de conducir a los cautivos a la posada, que es la iglesia, pagando un precio, que puede llegar a ser la propia vida. Creemos que ésta es la mayor aportación de la Orden de la Merced a la Iglesia: “estar siempre alegremente dispuestos a dar la vida, si es menester”.

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6. Este mensaje lo dirigimos también a los laicos que conforman las fraternidades laicales mercedarias en las diferentes comunidades en las que están presentes. Les animamos a seguir colaborando con el espíritu de servicio que caracterizó a nuestro padre san Pedro Nolasco y sus compañeros laicos.

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7. En la regla de San Agustín leemos: “que tengan un solo corazón y una sola alma”. Mientras nos hemos esforzado por vivir la unidad en la Merced, la propia fecundidad del carisma redentor ha suscitado en la Iglesia una abundancia de formas de vida que ha originado nuevas congregaciones mercedarias, impulsadas por el espíritu redentor, actualizando y aplicando en todos los continentes el carisma de san Pedro Nolasco y el de sus propios fundadores y fundadoras: es una riqueza que nos sentimos deseosos de seguir ofreciendo a la Iglesia.

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8. Nos acercamos con ánimo y esperanza a la fecha significativa de los 800 años de la fundación de la Orden. La promesa de Jesús a la Iglesia: “estaré con ustedes hasta el fin de los siglos”(Mt 28, 20), nos parece que se cumple en la larga y fecunda vida de la Orden de la Merced. Como buenos hijos de María de la Merced nos proponemos celebrar con inmenso gozo este acontecimiento, que indica la fortaleza de nuestro carisma redentor, su necesidad para la Iglesia, y la protección constante de la Virgen, que no desampara ni a redentores ni a redimidos.

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I. REFERENCIA HISTÓRICA Y ACTUAL DEL CARISMA

9. El carisma mercedario, arraigado en la virtud teologal de la caridad, es de actualidad permanente y también significa oferta de libertad en situaciones extremas, sufridas por los más pobres y necesitados o por quienes son víctimas de situaciones violentas: guerras, terrorismo, opresión, encarcelamiento, exilio y marginación.

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10. Desde san Pedro Nolasco y su actividad originaria hasta la actualidad, dicho espíritu ha sido el gran impulsor de nuestro ser y obrar. La redención de cautivos durante más de cinco largos siglos -con su cuarto voto de entregar la vida si fuere necesario, cuando peligraba la fe del cautivo- significó en la Iglesia una realidad sublime que causó asombro y admiración. Esta eximia caridad fue el corazón ardiente de la Merced.

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11. Muchos mercedarios del pasado se quedaron en rehenes, como cautivos, para redimir a quienes no podían hacerlo, al agotarse el siempre limitado caudal que llevaban consigo los redentores. Ellos, al hacerse cautivos, ofrecían la liberación a quienes tendrían que seguir sin libertad. Aunque bastantes sufrieron martirio, la Orden, más que pensar en canonizarlos, consagró su dinero a seguir redimiendo personas en cautividad: jóvenes, mujeres, adultos, frailes y militares, o de cualquier otro rango y condición. El pintor Francisco de Zurbarán dejó en varios lienzos mártires mercedarios no elevados a los altares. Es bien sabido que los primeros mercedarios canonizados fueron el fundador San Pedro Nolasco y San Ramón Nonato, en noviembre de 1628, por el Papa Urbano VIII. Dirá Fray Gabriel Téllez que, cual perlas preciosas, permanecieron ocultos en el silencio de los siglos, para que el brillo de su santidad fuese más deslumbrante.

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12. Debemos subrayar que se logró erradicar a los cautivos del norte de África en el siglo XVIII. Desde entonces otras nuevas situaciones de cautividad han ido surgiendo. La Merced las ha tenido en cuenta, según la medida de sus posibilidades. Actualmente, al remodelar nuestras Constituciones y Normas Generales, el Capítulo General ha reflexionado hondamente para actualizar nuestra realidad carismática en todos aquellos lugares donde la Orden está establecida, desde la claridad en el compromiso liberador.

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13. Y la historia sigue, con sus altibajos y su cimera realidad, ofreciendo a la Orden mercedaria varias ocasiones para la realización de su carisma. Reconocemos el don supremo del Espíritu que nos ha ofrecido la posibilidad de actuar en la historia a lo largo de los siglos. De nosotros depende seguir manteniéndolo con renaciente entusiasmo y vivirlo con humildad. A partir de este Capítulo General, en el que nos esforzamos por actualizar el espíritu del carisma en la múltiple presencia mercedaria de nuestras actividades de pastoral, no deberíamos sentir complejos, ni pretender ir hacia un historicismo literal de la liberación en las “nuevas formas de cautividad”.

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14. Es cierto, no debemos tampoco olvidarlo, que no todo vale. Debemos ir buscando aquellas obras que ofrezcan más libertad, que se acerquen a la redención de quien sufre opresión y a quien se le quebrantan sus derechos humanos fundamentales. Por lo demás, pensemos que antaño no se redimía, en ciertos tiempos, con demasiada frecuencia; y, desde luego, era el general de la Orden y el procurador de la redención, quienes decidían cuándo y cómo, y en qué zonas del norte de África se llevaba a cabo la esperada redención. Todos, sin embargo, vivían con entusiasmo la obra redentora, y se sentían representados por los redentores elegidos.

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15. El carisma mercedario nos identificó, pues, desde los inicios de la Orden, a lo largo de nuestra historia secular, y nos sigue identificando hoy día. Por eso, aunque cambien las situaciones, seguimos actuando según el mismo espíritu, actualizado en las recientes constituciones y normas. La referencia histórica de nuestro carisma nos garantiza que estamos en el buen camino. Es, insistimos, el espíritu el que nunca debemos perder de vista; las acciones son cambiantes, y deben de adaptarse a las situaciones reales que estamos viviendo, y a las posibilidades de actuar conforme a nuestro ser y quehacer mercedario.

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16. La Merced debe ser un lugar para todos; debe estar allí donde la cautividad nos reclame. Donde esté en peligro la fe de los hijos de Dios debería presentarse un mercedario para que abra espacios de libertad a favor del crecimiento y desarrollo de las personas oprimidas. Nuestro carisma es una luz, un impulso, un espíritu que nos ayuda a detectar dónde hay cautividad en los siguientes espacios: educación, refugiados, pastoral penitenciaria, niños de la calle, parroquias. Es la mejor forma de promover todo aquello que contribuya a alcanzar plenamente la libertad de los hijos de Dios.

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17. La pluralidad de obras surge de la vitalidad del propio carisma, al ver la multitud de formas en donde la libertad es conculcada. Lejos de constituir un problema, esa variedad de colores enriquece la Iglesia y el mundo. El mercedario debe aprender a ver, a observar, a reflexionar sobre el carisma y sus aplicaciones; debe abrirse camino al andar. Es bueno que sigamos preguntándonos, reflexionando, tratando de dar continuidad al carisma común que hemos recibido. En alguna ocasión veremos que determinada cautividad ha llegado a desaparecer: eso será un motivo de alegría que, lejos de detenernos en la labor, nos impulsará a dirigirnos hacia otros espacios donde los hijos de Dios estén carentes de libertad.

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18. Parece que nos sentiríamos más felices si hiciéramos más estricta y amplia labor redentora. Por ejemplo: por los medios de comunicación llegamos a conocer que hay cristianos que sufren dificultades y persecución; allí quisiéramos estar. Es deseable que cada provincia de la Orden intente concretar el carisma en una obra específica que juzgue ser carismática y comprometer en ella comunidades, religiosos y recursos. Por eso será bueno establecer prioridades para ir allá donde la iglesia nos requiera, porque en ellas nos identificamos como mercedarios.

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19. Éste es el lugar oportuno para citar el número de las constituciones que designan la figura del Maestro General como signo de unidad y garante del carisma mercedario: “El Maestro General, guía y animador de toda la Orden, que coordina la  vida y actividades de las provincias, es signo de unidad y garantía de la continuidad de la obra redentora de san Pedro Nolasco a través de los siglos” (COM 296). Digamos, finalmente, que nuestra Madre de la Merced, “redentora de cautivos”, cuidará amorosamente el cultivo de este carisma que ofrece libertad.

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II. IMPORTANCIA DE ESTE CAPÍTULO GENERAL. RENOVACIÓN Y

ACTUALIZACIÓN EN DOS CUERPOS: CONSTITUCIONES Y NORMAS GENERALES

20. La asamblea capitular, iluminada y animada por la palabra de Jesús - “no he venido a abolir la ley sino a darle plenitud” (Mt 5,17)-, asumió la necesidad de remodelar las Constituciones; consideró que los textos no tenían que elaborarse completamente en su conjunto. El trabajo fue la expresión más importante de la aportación y armonía lograda. La Orden, a través de la historia, ha dejado plasmada en forma normativa las condiciones para vivir el carisma de san Pedro Nolasco. Nuestra experiencia de trabajo compartido ha sido como un nuevo pentecostés.

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21. En la interpretación que hace Jesús de la Ley Mosaica -“El sábado es para el hombre y no el hombre para el sábado” (Mc 2,27)-, entendimos que la persona es más importante que la misma ley; y que toda interpretación legal debe estar en función de su espíritu. Esto no se opone a que sigamos necesitando el apoyo sólido de las leyes. Estos principios y normas rememoran, constantemente, el sentido de nuestro carisma y nuestra espiritualidad; y en ellos encontramos los valores del bien común y la fraternidad que nos han orientado y proporcionado fuerzas revitalizadoras. Los cambios de estos textos se han hecho guiándonos con estos valores.

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22. Somos conscientes que es nuestro compromiso y responsabilidad promover el bien común y fortalecer la fraternidad, con espíritu generoso de apertura. La fraternidad implica superar esquemas, que no son fáciles dejar atrás porque nos hacen pensar que nos dan seguridad, y sin embargo no nos permiten crecer y ser fecundos. Entendemos y, con humildad aceptamos, que este crecimiento es fruto, sobre todo, de la gracia de Dios.

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23. Hemos trabajado con gran ilusión; sobre todo, apasionados en la actualización de nuestras Constituciones y Normas Generales. Ha sido un trabajo difícil, pero posible. Nos asiste la esperanza de que esta actualización abra un proceso de renovación constante que nos permita responder con agilidad a los nuevos desafíos.

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24. Las realidades contemporáneas nos exigen conversión y entusiasmo para poder hacer frente a los retos que se nos presentan. Por fidelidad al sentido eclesial hemos decidido separar las constituciones en dos cuerpos: principios y normas generales.

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25. La finalidad de esta revisión ha sido dar consistencia y flexibilidad a nuestro espíritu y consagración, imitando así la actitud de san Pedro Nolasco que fue un hombre abierto y sensible a la acción del Espíritu Santo. De esta forma asumimos la tarea realizada por la asamblea capitular, representativa de toda la Orden; y con auténtico espíritu de comunión y de servicio. Queremos seguir siendo signo de liberación, en el hoy de nuestra historia, ante tantas realidades de cautividad que nos exigen dar vida para que otros tengan vida.

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III. IDENTIDAD MERCEDARIA Y CONTEXTO ECLESIAL

26. La identidad mercedaria nos remite al gesto más original de nuestro pasado, expresado en la persona de nuestro fundador, quien por inspiración divina y, situado dentro de un contexto histórico concreto, supo discernir los signos de la voluntad de Dios y poner libremente su vida al servicio de la redención de los cautivos: “Por su entrega en favor de los cautivos y su vida de servicio a la Orden que ha fundado, san Pedro Nolasco es para nosotros el signo más cercano del amor redentor de Jesús y el realizador más perfecto de la obra liberadora de María. Por eso procuramos imitar su vida, continuamos su acción dentro de la Iglesia y le veneramos como Padre” (COM 8).

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27. En el contexto histórico están implicadas las condiciones que posibilitan una experiencia encarnada de fe. Incluso podemos aseverar que dicho contexto es la realidad misma en la cual se encuentra el ser humano, creado por Dios para vivir la libertad de hijo-hermano, en la mediación humana de la misma Palabra Encarnada. Esta palabra es la persona de Jesucristo, que vino a enseñar a la humanidad a reencontrar el camino de filiación fraternal.

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28. La orientación de la Iglesia sobre la identidad de la vida religiosa consagrada, recuerda, desde el Concilio Vaticano II, que “en el seguimiento de Cristo y en el amor hacia su persona hay algunos puntos sobre el crecimiento de la santidad en la vida consagrada que merecen ser hoy especialmente evidenciados. Ante todo se pide la fidelidad al carisma fundacional y al consiguiente patrimonio espiritual de cada Instituto” (VC 36). La Iglesia en el momento histórico actual nos invita a renovar nuestra consagración, en el horizonte de una fidelidad que sea a la vez creativa para que podamos responder a los retos de la cultura actual (VC 37).

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29. En este sentido san Pedro Nolasco es el fundador de una real experiencia de fe que en última instancia traduce el significado del gesto redentor-liberador de Jesucristo. Su experiencia carismático-espiritual es inseparable de la intercesión inspiradora de la Madre de la Merced. “Por su intercesión en el principio y vida de la Orden que lleva su nombre, los mercedarios llamamos a María MADRE DE LA MERCED y la veneramos como inspiradora de su obra de redención. Ella es madre de los cautivos a los que protege como hermanos queridos de su Hijo, y es igualmente madre de los redentores al ofrecer libertad a los cautivos, pues anima y promueve así la misión del Señor que “derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes”. Contemplando a María descubrimos el sentido de nuestra espiritualidad y la urgencia de nuestra acción apostólica” (COM 7).

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30. Desde sus orígenes, la Iglesia asumió el camino del seguimiento radical de la propuesta de Jesucristo. En una perspectiva mercedaria dicho seguimiento significa poner en libertad y alegría lo más precioso que tenemos, o sea nuestra vida, al servicio de aquellos que están bajo las nuevas formas de cautividad:“Los mercedarios tenemos como maestro y modelo a Cristo Redentor que con su muerte nos ha liberado de toda esclavitud y estamos dispuestos a seguirlo sacrificando hasta la propia vida en el ejercicio del misterio redentor” (COM 6).

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31. Actualmente estamos viviendo un momento eclesial de profunda esperanza. La concepción de la Iglesia como lugar de comunión y de servicio al Reino de Dios nos desafía a dar respuestas a los nuevos rumbos de la historia y del mundo actual a partir de sus realidades más complejas. Entre ellas, el vacío de Dios que experimenta el hombre y que tiene necesidad de recibir el evangelio de la libertad y de la vida.

33. El mercedario como discípulo de Cristo Redentor, es alguien que hace la experiencia de ser libre para ofrecer su vida en la redención a los cautivos.

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34. La viña de la Merced se inserta en el contexto eclesial e histórico y, según la expresión capitular, quiere continuar siendo un signo apasionado al servicio del rescate de los cautivos. Esto sigue siendo posible porque el gesto histórico de san Pedro Nolasco, de haber entregado su vida a cambio de la libertad de los cautivos de su tiempo, no ha envejecido, sino que sigue siendo revitalizado por el vigor del Espíritu Santo.

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35. Este Capítulo General es una expresión original que traduce la diversidad de las obras carismáticas de nuestra Orden, que surgen en los tiempos actuales a partir de las nuevas formas de cautividad que degradan la libertad del ser humano. Dichas obras están presentes en varios lugares, a través de la misión redentora asumida por las diversas provincias, vicarías y delegaciones.

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36. Este abanico de expresión carismática, además de indicar la variedad de respuestas que estamos dando a las nuevas formas de cautividad, manifiesta también que la identidad del carisma fundacional de san Pedro Nolasco es uno y pluriforme. En su unidad e identidad original viene implicado su dinamismo plural, capaz de inculturarse en las diferentes realidades actuales.

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37. En este aspecto la identidad del carisma y de la espiritualidad de la merced condensa una unidad-plural y a la vez un pluralismo-unificador que posibilita la encarnación de nuestra misión redentora en las nuevas formas de cautividad. El Capítulo General, que hemos celebrado, ha querido ser fiel al conocido texto constitucional, propuesto en la siguiente formulación: “Las nuevas formas de cautividad, que constituyen el campo propio de la misión redentora y del cuarto voto mercedarios, se dan allí donde hay una situación social en que la libertad de los hijos de Dios se encuentra amenazada y en la que concurren las siguientes condiciones: 1ª es opresora y degradante de la persona humana; 2ª nace de principios y sistemas opuestos al Evangelio; 3ª pone en peligro la fe de los cristianos; 4ª ofrece la posibilidad de ayudar, visitar y redimir a las personas que se encuentran dentro de ella”(COM 16).

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38. Para nosotros, mercedarios, la cautividad se configura en cada realidad en donde el ser humano no encuentra las debidas condiciones que favorezcan el ejercicio de su libertad, que le posibilite vivir su condición inalienable de filiación y fraternidad. En este sentido es de una rica expresión el legado carismático-espiritual de la Merced, en el que aparece vinculado el aspecto paternal a nuestro padre san Pedro Nolasco y su dimensión maternal a nuestra Madre de la Merced.

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39. En los umbrales de los 800 años de la celebración del legado carismáticoespiritual que nos dejó san Pedro Nolasco, su testimonio permanece vivo en el corazón de la Iglesia y del mundo actual. A lo largo de estos ocho siglos de una historia de pasión martirial por la vida de los cautivos, el Espíritu Santo ha suscitado nuevas generaciones apasionadas por esta radical propuesta de continuar “alegremente dispuestos a dar la vida” a cambio de libertad para los cautivos de la sociedad actual.

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40. Estas nuevas generaciones de mercedarios se cultivan en nuestras casas de formación, distribuidas en varias partes del mundo, en donde se encuentra presente la viña de la Merced. En esta perspectiva, los capitulares dirigimos una palabra especialmente cariñosa a los formandos de nuestra Orden, animándoles a seguir buscando una mayor identificación con el legado carismático-espiritual de nuestro padre san Pedro Nolasco.

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IV. VOCACIONES Y VIDA RELIGIOSA

41. Hemos reflexionado ampliamente sobre nuestra vida religiosa y sobre las vocaciones a la vida mercedaria, ambos temas relacionados y conectados entre sí. Conocemos bien los problemas vocacionales en todos los lugares, si bien el diagnóstico es distinto según sea la sociedad en cada lugar. Nos preocupa la dificultad de los jóvenes por asumir un compromiso estable, siendo esta dificultad un elemento de la cultura actual.

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42. Nos hemos preguntado: ¿Cómo vivimos nuestra consagración a Dios, nuestra pobreza, nuestra vida de oración, nuestro compromiso redentor? Sabemos que actualmente el religioso está más presionado que en tiempos pasados por las tareas y actividades, lo que puede llevarle a un activismo que ponga en peligro la constante experiencia de Dios en la que debe vivir.

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43. Ante las dificultades vocacionales en toda la Orden, deseamos enviar a todos los religiosos palabras de ánimo y entusiasmo como personas perseverantes y llamadas al seguimiento de Jesús Redentor. En medio de los cuestionamientos de la vida religiosa, la mayoría de los consagrados ofrecen a los jóvenes un inestimable testimonio de fidelidad vocacional; muchos han perseverado largos años de su vida en plena fidelidad y entrega, en intenso testimonio evangélico: ¿qué más podrían ofrecer a los jóvenes?; muchos otros, a pesar de las exigencias de los tiempos actuales, se afanan largos años en apostolados de frontera, misiones redentoras con riesgos notables, incluso para su vida.

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44. A cuantos religiosos trabajan en la promoción vocacional, y en la formación de los candidatos a la vida religiosa mercedaria, les transmitimos la cercanía espiritual y la oración de cada uno de nosotros. Valoramos sus esfuerzos y pedimos a María de la Merced que les ayude a superar los cansancios cuando los resultados no son los esperados y sepan inculcar entusiasmo y apasionamiento por la vida religiosa mercedaria.

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45. Invitamos a hacer esfuerzos interprovinciales; animamos a promover noviciados y estudiantados en zonas geográficamente afines, con la participación de formandos de las diversas provincias y bajo la dirección de formadores preparados. Esta formación en equipo puede ser una respuesta adecuada a la posible carencia de formadores en cada provincia y que estén en condiciones de ser verdaderos instrumentos en el misterio de la vocación.

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V. HACIA LOS 800 AÑOS.“APASIONADOS Y EN CAMINO…”

46. Estamos ya a las puertas del octavo centenario de la fundación de la Orden de la Merced. Se va acortando la distancia temporal. Nuestra acción de gracias tiene que concretarse, creativamente, tanto en celebraciones de actos religiosos, históricos y culturales como en gestos redentores. Entre ellos destacamos la programación de las campañas redentoras que han sido organizadas desde este capítulo general y, que se dan a conocer en el boletín extraordinario de mayo 2010. Es hora de ir repensando iniciativas a nivel de toda la Orden y de la Familia Mercedaria. Animamos, desde la confianza fraterna y la ilusión compartida, a nuestros hermanos y hermanas, a que vayan iniciando las programaciones previstas. Y de un modo especial al Instituto Histórico de la Orden.

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47. Sin precipitaciones, tenemos por delante tiempo suficiente para programar el trabajo, repensar las actividades, tanto de tipo cultual, cultural y carismática. Ésta es, ciertamente, una de las grandes oportunidades que se nos ofrecen para acrecentar nuestro caudal de acciones mercedarias, espirituales, históricas, carismáticas, teológicas y de publicaciones redencionales.-

 

48. Los propios trabajos en vías de elaboración deben tenerse en cuenta, a partir de esta etapa que se abre este año, como auténticas aportaciones en camino hacia los ocho siglos de fundación. Y aquellos jóvenes que se especializan, actualmente, en alguna universidad podrían ir enfocando tesinas y tesis doctorales hacia dicha celebración.

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49. Se invitará a los mercedarios de la descalcez a participar en este octavo centenario; también, a toda la familia mercedaria. Aportarán, sin duda, lo característico de su vivencia carismática y, en el caso femenino, aquellos aspectos vitales que comparten con el tronco común que viene de san Pedro Nolasco, no ignorado por sus respectivos fundadores y fundadoras.

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50. También se tendrá en cuenta la posibilidad de llevar a cabo, previamente, el segundo encuentro Trinidad-Merced, dado que ya tenemos la experiencia positiva del encuentro tenido anteriormente. El hecho histórico de ser las dos únicas Órdenes redentoras en la Iglesia durante varios siglos justifica esta relación mutua.

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51. Además de Congresos preparatorios en cada provincia, en dicho año 2018 se celebrará un gran Congreso Internacional Mercedario en Barcelona, en el que puede y debe haber participación de aquellos laicos más expertos en redenciones y otros aspectos de la Orden.

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CONSIDERACIÓN FINAL

52. Desde el lenguaje del amor, los mercedarios entendemos nuestra consagración carismática del cuarto voto. Este amor fluye de la misma realidad trinitaria de Dios, en la que el Espíritu Santo es el comunicador de este don. Jesús mismo nos dice: “No hay amor más grande que el que da la vida por sus amigos y ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando” (Jn 15,17). Nuestro fundador san Pedro Nolasco fue un enamorado de Dios y de los hermanos cautivos privados de libertad y en riesgo de perder la fe.

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53. El ser humano constantemente está amenazado por diferentes situaciones que degradan su dignidad, su vida misma, su fe, su compromiso con la verdad y la justicia. Estas realidades exigen el auxilio de acciones y gestos redentores que deben ofrecer vida digna y libertad. Desde estas situaciones, que encontramos en los diferentes lugares donde está presente nuestra Orden, los mercedarios hacemos una relectura e interiorizamos las palabras de Jesús: “Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará” (Mc 8,35).

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54. La experiencia de Dios, encarnado y revelado por Jesucristo, nos llena de gozo y con su gracia nos abre a la esperanza de seguir caminando, guiados por su acción solícita y providente que se manifiesta de innumerables maneras. Aún cuando se presenten dificultades difíciles de superar, si dirigimos la mirada hacia el Dios cercano, que nunca nos abandona, entonces seguiremos siendo capaces de poder abrir nuevos espacios de libertad; así lo experimentaron los hijos de Israel al atravesar el mar Rojo para ser liberados de la amenaza esclavizadora de los egipcios.

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55. El mercedario está llamado a ser un especialista y conocedor del lenguaje y persona de Jesús: “Yo soy el camino, la verdad y la vida” (Jn 14, 16). Jesús nos llama a amar desde el lenguaje de la verdad y en la promoción de la vida. San Pedro Nolasco es el intérprete más fiel del evangelio que tenemos los mercedarios. Él ha comprendido que Dios es amor y que se revela en la acción redentora de Jesús y proclamada en la sinagoga de Nazareth: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado para proclamar libertad a los cautivos y vista a los ciegos, para poner en libertad a los oprimidos” (Lc 4,18). Nolasco sabe, asimismo, que el único camino para llegar al Padre es Jesús, que se hace amor encarnado y entrega su vida por nosotros en la cruz para redimirnos de toda cautividad, como refieren las constituciones amerianas de 1272.

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56. Los gestos y palabras redentoras de Jesús, que se comunican y dirigen a toda persona que experimenta situaciones que degradan su dignidad de hijo de Dios, son para nosotros los mercedarios la fuerza que nos impulsa a renovarnos y a decir con María de la Merced, con san Pedro Nolasco y con la Iglesia:Estamos alegremente dispuestos a dar la vida.

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Roma, 22 de Mayo de 2010

Curia General Via Monte Carmelo,3

00166 - Roma - ITALIA

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El día 21 de mayo lo iniciamos con la eucaristía presididos por el  Padre Maestro General Fr. Pablo Ordoñe, acompañado por los Consejeros Generales Fr. Carlos Muñoz, Fr. Dámaso Masabo, Fr.  Emilio Santamaría y Fr. Juan Carlos Saavedra.

Después del desayuno nos tomamos la foto oficial del Capítulo en la terraza de la casa que nos aloja,  teniendo de fondo  la bella  Basílica de San Pedro.

Durante la mañana y la tarde trabajamos en la programación capitular para el próximo sexenio hasta dejarla completa y aprobada.

Para el día de mañana, sábado 22 de mayo están contempladas las últimas actividades que son de firma de documentos por todos los religiosos capitulares,  la sesión de clausura del Capítulo y la misa final.

Les enviamos este último comunicado de la Comisión de Comunicaciones del Capítulo General de la Orden de la Merced año 2010.  Aprovechamos de despedirnos y agradecerles vuestro interés por la lectura de la información que le enviamos. Que Dios les bendiga a todos y nuestra Madre la Virgen de la Merced los acompañe.

Saludos fraternos  a todos desde el Capítulo General.     

 

Comisión de Comunicación.

Fr. Luis Eduardo Navas G.

Fr. Edgardo Arriagada Figueroa

Fr. Damase Masabo

Fr. Javier Arteta

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 Fr. Pablo Bernardo Ordoñe Borges: Hijo de Emma y Bernardo, nació en San Miguel de Tucumán (Argentina) el 15 de enero de 1969. 

  Al descubrir su vocación en Cristo, ingresó a la Orden Mercedaria el 20 de febrero de 1988 en la Casa de Postulantado del Colegio León XIII, Villa Rivera Indarte Córdoba, de la cuál era maestro de postulantes R. P. Fr. Luís de Brito. 

  El 3 de marzo de 1990 continuó su formación en el Noviciado de la Provincia Mercedaria de Chile, siendo su Maestro de Novicios R. P. Fr. Gilberto Tapia, O. de M. 

  Un año después, el 3 de marzo de 1991, en la Basílica de la Merced de Santiago de Chile, profesó por primera vez los votos de castidad, pobreza, obediencia y el 4º voto mercedario, “estar alegremente dispuesto a dar la vida si fuese necesario por quienes estén en peligro de perder su fe”; de la mano del R.P. Provincial Fr. Mariano Labarca Araya. 

 

  Realizó su Profesión Solemne el 4 de febrero de 1996, en el Convento León XIII, Villa Rivera Indarte, Córdoba, recibida por el R. P. Provincial Fr. Luis Paulino Lencinas. 

  El 22 de diciembre de 1996 en la Basílica Nuestra Señora de los Buenos Aires, de manos de Mons. Raúl Omar Rossi, Obispo auxiliar de Buenos Aires y Vivario Episcopal de Devoto recibió la  Ordenación Diaconal. 

  En la parroquia San Pedro Nolasco de San Miguel de Tucumán, es ordenado sacerdote el 28 de febrero de 1998, con la bendición de Mons. Lucas Donnelly, O. de M., Obispo Prelado de Dean Funes; y al día siguiente, el 1º de marzo, allí mismo oficia su primera misa. 

  En el XXXII Capitulo Provincial de Argentina fue electo Consejero Provincial del Área de Vocación Formación y Estudios y Secretario Provincial para el trienio 2002-2005 y fue reelecto para el siguiente período (hasta el 2008) pero como  responsable del Área de Gobierno y continuando como Secretario Provincial. 

  Tambien en el 2002 fue designado Comendador del convento Máximo de San Lorenzo Mártir, en Córdoba Capital, y permaneció en esa función por dos períodos consecutivos: del 2002 al 2005, y luego hasta el 2008. 

  En este último año se celebró el XXXV Capítulo Provincial de La Orden de La  Merced en Argentina, en el cuál, el 11 de noviembre, Fr. Pablo fue elegido Superior Provincial de la Provincia Mercedaria Argentina. 

  El día 1º de mayo del corriente año dio inicio la primera jornada del XV Capítulo General de la Orden de la Merced después de la restauración, en el cuál, el 18 de mayo, la mayoría de los Capitulares convinieron en elegir a las 11,55 hora italiana, a Fray Pablo Bernardo Ordoñe como Maestro General de la Orden de la Bienaventurada Virgen María de la Merced. 

  Inmediatamente elegido, el Presidente del Capítulo le preguntó si aceptaba. Una vez expresada su voluntad emitió el juramento  y la profesión de fe, de acuerdo al ritual.  

  Lo acompañan en este período de gobierno, durante los siguientes seis años, los Consejeros Generales: Fr. Damase Masabo - reelecto- (Provincia de Castilla), Fr. Carlos Ignacio Muñoz Álvarez (Provincia de Chile), Fr. Juan Carlos Saavedra Lucho (Provincia del Perú) y Fr. Emilio Santa María Fernandez (Provincia de Brasil). 

  La noticia trajo una enorme alegría, especialmente para las comunidades de nuestro país,  ya que desde 1937 no hubo otro argentino en ese puesto; desde Fr. Juan del Carmelo Garrido, mendocino, elegido el 7 de mayo de 1925, quién al terminar ese sexenio, en 1931 fue reelegido por otros seis años. 

 

Otros datos: 

  A lo largo de su formación académica adquirió conocimientos en Filosofía en el Centro de Estudios Filosóficos y Teológicos de los Padres Claretianos de Córdoba, Argentina (1988); en el Colegio Máximo de San José, de Padres Jesuitas de San Miguel, Provincia de Buenos Aires (1989); y en el Instituto Mons. Pedro Armengol de Valenzuela (1991). 

  Desde 1992 hasta el ’95 estudió Filosofía y Teología en la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Católica de Santiago, Chile; y al año siguiente continuó con Teología en el ISET - Instituto Salesiano de Estudios Teológicos - de Buenos Aires. 

  En el año 2000 comenzó a cursar la carrera de Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Córdoba, hasta el 2004; y en el 2009 inició la Licenciatura en Derecho Canónico en la Facultad de Derecho Canónico de la Pontificia Universidad Católica Argentina. 

  Cabe destacar que desde el año 2004 asume la Vice Postulación de la Causa de Beatificación y Canonización del Venerable Fr. José León Torres O. de M. (1849 - 1930), designado por la Orden, a propuesta de las HH. Terceras Mercedarias del Niño Jesús, reunidas en Consejo General, y consultado el P. Provincial, Fr. Carlos Gómez. En el 2007 Gestiona en la Diócesis de Santiago del Estero (Arg.) y en la Sagrada Congregación para los Santos (Roma), el Proceso Canónico sobre un presunto milagro atribuido al Vble. que actualmente se encuentra en pleno desarrollo y avanza con agilidad. 

  Hay que recordar entre otras cosas, las actividades de Fr. Pablo en el ámbito cultural, entre ellas, a nivel musical, su participación en diferentes CDs de música religiosa mercedaria y la fundación de la Cantoria de la Merced el 5 de marzo de 2004 en Córdoba, Argentina; proyecto que dio continuidad a las primitivas cantorias de mulatos, que originalmente existieron en aquel cuatri centenario convento San Lorenzo Mártir de Córdoba. Dicho proyecto cultural continua y crece con la Pequeña Cantoria. 

  También su vocación por la preservación del patrimonio cultural e histórico reflejado en iniciativas de restauraciones edilicias. 

  Además, resaltar su acción con la pastoral juvenil y con las fraternidades laicales, que desde el 2006 al 2008 se desempeñó como miembro de Equipo asesor de la Fraternidad Laical Mercedaria; o por ejemplo su permanente apoyo al proyecto de la Colonia de vacaciones “Sonrisa de Elefante”, que hace 16 años consecutivos brinda un espacio de contención, diversión y crecimiento para niños cadenciados; un proyecto que realizan en conjunto las comunidades de Ranelagh y Caballito en Buenos Aires. 

  Su permanente inquietud por acrecentar las vocaciones religiosas lo lleva a participar en un Encuentro de Equipos de Formación (octubre de 1997, Lima, Perú) y siendo Responsable Provincial de Vocaciones y Pastoral Juvenil (1999 – 2002) Participa del Encuentro de Formadores de la Orden (junio de 1999, Roma). En ese mismo período coordina un mes de Experiencia de Vida Religiosa para futuros aspirantes realizado en el Convento San Pedro Armengol de Gerli, Provincia de Buenos Aires (julio de 1999) y otro en el Convento Máximo San Lorenzo Mártir de la Ciudad de Córdoba (julio - agosto del 2000). También participó del III Curso de Formación Permanente realizado en Roma entre el 9 de octubre y el 11 de noviembre del 2000.  

  Siendo Consejero Provincial impulsa de la creación de Ecos:::Merced en agosto de 2005 (Córdoba, Argentina), el Equipo de Comunicación Institucional de la Provincia Mercedaria Argentina, Ámbito de comunicación eclesial de reconocida solvencia profesional, para la Merced Argentina. Ofrece además frecuente colaboración a Diócesis de la Iglesia Argentina y organismos de la Conferencia Episcopal Argentina. 

  También fue activa su colaboración con el Arzobispado de Córdoba, en el cuál del 2007 al 2008 fue Nombrado por S.E.Rvma. Mons. Carlos Ñáñez, Arzobispo de Córdoba, Presidente de la Comisión Arquidiocesana de Comunicación y miembro estable de su Consejo Presbiteral. En esa función realiza la presentación de Proyectos de Capacitación en Comunicación (“Comunicación para la Misión”) para la Arquidiócesis de Córdoba en: Bruselas - Bélgica (SIGNIS - World Catholic Association for Communication); en Essen – Alemania (ADVENIAT) y en el Dicasterio para las Comunicaciones Sociales en la Santa Sede. Además dicta el Curso de “Comunicación para la Misión”, en el Seminario Arquidiocesano Ntra. Sra. de Loreto de Córdoba. 

  En el último tiempo, desde el 2008, en el episcopado nacional, es designado miembro permanente de la Delegación para los Santos de la Conferencia Episcopal Argentina por su Presidente, Mons. Santiago Olivera, Obispo de Cruz del Eje – Córdoba; y en el 2009 se constituye miembro activo de la Sociedad Argentina de Derecho Canónico (SADEC). También en este último año fue invitado por el R.P.Fr. Juan Carlos Saavedra Lucho, para predicar Ejercicios Espirituales Anuales a los religiosos de la Provincia Mercedaria de Perú en la ciudad de Lima.

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 Con inmensa alegría comunicamos que el Capítulo General de la Orden de la Merced reunido en Roma desde el 1 de mayo, ha electo a lo largo del día de ayer, 18 de mayo, al nuevo Gobierno General que guiará a la Orden durante los siguientes seis años.

  El mismo ha quedado constituido de la siguiente manera:

 

Maestro General:  

Fr. Pablo Bernardo Ordoñe (Provincia de Argentina) 

Consejeros Generales: 

Fr. Damase Masabo - reelecto- (Provincia de Castilla) 

Fr. Carlos Ignacio Muñoz Álvarez (Provincia de Chile) 

Fr. Juan Carlos Saavedra Lucho (Provincia del Perú) 

Fr. Emilio Santa María Fernandez (Provincia de Brasil) 

Secretario Provincial

Fr. Sergio Navarro

Comisión de Comunicación

Capítulo General de la Orden. Mayo 2010

Fr. Luis Eduardo Navas G

Fr. Edgardo Arriagada Figueroa

Fr. Damase Masabo

Fr. Javier Arteta

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