B. M. M. Maturana 24/07

Nació en Bilbao, el 25 de julio de 1884, en una familia cristiana, y junto con su hermana gemela fue bautizada en la parroquia de San Antón. Las gemelas recibieron en su bautismo los nombres de Pilar y Leonor.

 

La educación familiar y la formación en su año de internado en el Colegio que tenían las Mercedarias del Monasterio de Bérriz, hicieron descubrir a Pilar la llamada de Dios a la vida religiosa. Entro en el Monasterio en 1903, a sus 19 años, tomando el hábito, con el nombre de Margarita María. Desde el primer momento se entregó a Dios con una gran fidelidad en su vida de monja de clausura, dedicada guante 20 años a la educación de las alumnas. Dos son las características que la distinguen: su afición a la oración y su caridad exquisita. En esta vida de oración constante, en su intimidad con el Señor, su vocación mercedaria de redención de cautivos, iba floreciendo en nuevos y amplios horizontes. Fue ahondando en el deseo de hacer llegar al mundo entero la dicha que ella gozaba en la comunicación con Dios y el amor a Jesucristo que sentía crecer más y más en su vida. Escribía el 5 de mayo de 1912:”…Yo no deseo más que darle a conocer a los que me ha encomendado que es el mundo entero”. Desde entonces sus ansias de dar a conocer a Jesucristo al mundo entero se fueron dilatando, primero en la oración y luego en el trabajo con las alumnas, entusiasmando con su mismo ideal a toda la Comunidad.

 

En el año de 1913 dice que le gusta pedir por los misioneros, y mantuvo una comunicación frecuente, con algunos que visitaron el convento y el colegio. Eran los años del despertar misionero en España. Bérriz se incorporó a él. En el Colegio inició, en 1920, la asociación “Juventud Mercedaria Misionera de Bérriz” y a través de ella, Margarita María formó en el espíritu misionero a varias generaciones de jóvenes que, bien como religiosas o como esposas, supieron vivir el ideal misionero allí donde Dios las iba llamando. 

Todo este movimiento no podía quedar encerrado en el interior de un monasterio de clausura. La respuesta de los signos de los tiempos pedía algo más. Margarita María supo estar abierta a las fuertes llamadas del espíritu, y con una gran confianza, con el permiso de Roma, las monjas rompieron las rejas de su clausura y se dispersaron en el lejano Oriente (China, Islas de Oceanía Saipan y Ponapé y Japón. Tal transformación tuvo lugar en 1930, por petición de las 94 monjas, petición sellada con un si unánime en votación secreta, como pedía Roma. Este fue el gran anhelo de la Madre Margarita al formar el Instituto de Mercedarias Misioneras de Bérriz: llevar la Buena Nueva de la redención y liberación hasta los confines del mundo.  

 

Murió el 23 de julio de 1934, dos días antes de cumplir sus 50 años. Desde el primer momento, brotó en quienes la conocieron el reconocimiento de que había sido una vida entregada plenamente en el seguimiento de Jesús. El 16 de marzo de 1987, sus Santidad Juan pablo II firmó la declaración de sus virtudes heroicas y la proclamó Venerable. Y el 28 de Abril de 2006, su Santidad Benedicto XVI firmó el decreto que dio paso a la Beatificación, el día 22 de octubre de 2006 en Bilbao.