SOLEMNIDAD DE CRISTO REDENTOR
¡Por la Merced que es nuestra gloria, al servicio de los cautivos de nuestro tiempo!
A todos los religiosos de la Orden y Familia Mercedaria
¡La paz y el gozo de Cristo, nuestro Redentor, estén siempre con ustedes!
Queridos hermanos:
Al contemplar la figura de Cristo Redentor, nuestro corazón mercedario se estremece con una emoción muy particular. Para nosotros, que abrazamos el carisma de la redención como vocación de vida, Jesús no es solo una imagen lejana o una figura histórica; Él es la fuente y el modelo de nuestra misión como lo consignan nuestras Constituciones “Los mercedarios tenemos como maestro y modelo a Cristo Redentor que con su muerte nos ha liberado de toda esclavitud y estamos dispuestos a seguirlo sacrificando hasta la propia vida en el ejercicio del ministerio redentor (COM 6).
Cristo, con sus brazos abiertos, nos recuerda el fundamento de nuestra espiritualidad como pilar fundamental: “el amor que se entrega hasta el extremo para liberar”. Al igual que nuestro Padre Fundador, San Pedro Nolasco, estamos llamados a ser reflejo de ese mismo Redentor liberando a los cautivos en nuestro tiempo. Cada vez que nos acercamos a quienes viven cautivos de las diferentes formas de cautividad, estamos siendo, en esencia, las manos y el abrazo de Cristo Redentor que redime el mundo.
Esta fiesta es una invitación a renovar nuestro compromiso: a mirar con ojos de misericordia; a reconocer en los "nuevos cautivos" de la sociedad la mirada del mismo Cristo que espera nuestra compasión; a vivir con los brazos abiertos como nuestro Redentor. Nuestra Orden debe ser un hogar de puertas abiertas, donde nadie se sienta excluido y donde todos encuentren un refugio de libertad en el amor de Dios.
Desde la fe y la esperanza, busquemos ser testigos de la Victoria de Cristo Redentor del mundo. Que nuestra alegría sea el testimonio más grande de que la Redención es posible, es real. Si Cristo vive y ha vencido, nosotros somos sus mensajeros de esperanza.
Que la Virgen de la Merced, nuestra Madre y Fundadora, quien estuvo al pie de la Cruz contemplando al Redentor, nos guíe siempre para que nuestra vida comunitaria sea un constante "sí" a la misión liberadora de su Hijo.
Sigamos caminando juntos, siendo valientes y audaces en el anuncio del Evangelio de la libertad, especialmente con los cautivos que hoy en día se encuentran en riesgo de perder la fe en diferentes partes del mundo.
Con afecto fraterno en Cristo Redentor y María de la Merced.
Curia General, a 9 de julio de 2026, a los 807 años de la fundación de la Orden.
Fr. Leoncio Osvaldo Vivar Martínez, O. de M.
Maestro General


















